Jóvenes mexicanas salvan a 20 niñas durante inundación mortal en Campamento de Texas

Una crecida inesperada del río Guadalupe desató una tragedia en el condado de Kerr, Texas, el pasado viernes, con al menos 27 personas fallecidas y decenas desaparecidas, entre ellas varias niñas en un campamento cristiano de verano. Entre las sobrevivientes, destacan dos jóvenes mexicanas de 19 años, Silvana Garza Valdez y María Paula Zárate, quienes con valentía lograron proteger a 20 niñas bajo su cuidado durante la emergencia.

Una noche de miedo y lluvia implacable

María Paula relató que la lluvia comenzó alrededor de la 1 de la madrugada y fue tan intensa que impidió dormir a todas las personas en el campamento. Por más de 24 horas permanecieron refugiadas en las cabañas, a la espera de noticias mientras la tormenta no cesaba.

Por su parte, Silvana recordó que a las 3 a.m. se fue la luz en todo el campamento, dejando sin ventilación a todos los presentes. Ante esta situación, ella y María Paula organizaron a las menores para resguardarlas en cabañas más seguras, alejadas de la creciente del río. Para mantener control y seguridad, escribieron los nombres de las niñas en sus brazos y les colocaron gafetes de identificación, mientras las cuidaban durante toda la noche y la mañana siguiente.

“Los vidrios temblaban con los truenos y los rayos iluminaban todo con una intensidad que parecía sacada de una película, nunca había vivido algo así”, comentó Silvana.

La espera, la evacuación y el miedo latente

La electricidad no regresó y solo hasta la mañana siguiente se les informó que llevarían comida al campamento. Para evitar el pánico, las jóvenes mantuvieron entretenidas a las niñas y lograron mantener la calma, aunque la incertidumbre crecía.

Más tarde, fueron trasladadas junto con otras compañeras a un segundo campamento, donde se les informó que el primero había quedado completamente destruido por la inundación.

Antes de iniciar la evacuación, que finalmente comenzó después de las 6 de la tarde, Silvana y María Paula volvieron a escribir sus nombres en sus brazos y en los de las niñas, una medida preventiva en caso de que algo saliera mal.

Aunque las niñas mostraron alegría por la evacuación, muchas lloraban por la separación de sus familias. “Es una situación horrible, algo muy feo”, reconoció María Paula.

La tragedia y la esperanza

Hasta el momento, se reportan 25 niñas desaparecidas, aunque dos ya fueron localizadas con vida en un campamento cercano. Silvana expresó su alivio por haber salvado a la mayoría y la tristeza por quienes aún no aparecen: “Obviamente íbamos a rezar por las desaparecidas”.

“Yo pensé que estaba en un sueño, no creí que fuera real hasta que salimos en los camiones de la Armada”, concluyó María Paula.

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