La Embajada de Estados Unidos en México emitió una alerta de seguridad el viernes 25 de julio, ante la tercera marcha contra la gentrificación convocada para el sábado 26 de julio en la Ciudad de México (CDMX). La movilización, organizada por el Frente por la Vivienda Joven, partirá a las 14:00 horas del Hemiciclo a Juárez hacia la sede diplomática en Paseo de la Reforma, en la alcaldía Cuauhtémoc. La embajada advirtió a sus ciudadanos evitar la zona debido a antecedentes de violencia en protestas similares, incluyendo vandalismo y agresiones a personas percibidas como extranjeras en marchas del 4 y 20 de julio en las colonias Roma, Condesa y Tlalpan.
El comunicado de la embajada subraya que la participación de extranjeros en manifestaciones políticas está prohibida por la ley mexicana, lo que podría resultar en detención o deportación. Recomienda evitar áreas de protesta, monitorear medios locales y seguir instrucciones de las autoridades, contactando al 911 en emergencias. También proporcionó líneas de asistencia: (55) 8526 2561 desde México y +1-844-528-6611 desde EE. UU.
Una protesta contra el despojo y la especulación
El Frente por la Vivienda Joven, a través de Instagram, convocó a la marcha bajo el lema “Contra el despojo, la gentrificación, el imperialismo y el capital que nos expulsa de nuestros barrios”. El colectivo denuncia que la gentrificación, impulsada por capitales transnacionales y políticas públicas, ha encarecido el suelo hasta un 800% en una década, desplazando a comunidades locales de barrios como Roma, Condesa y Juárez. Entre sus demandas están la regulación de plataformas de renta vacacional, la expropiación de inmuebles especulativos y la desmercantilización de la vivienda para garantizar el derecho a la ciudad.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció el “Bando Número 1”, una estrategia que incluye reformas legislativas y un plan maestro para frenar la especulación inmobiliaria y proteger a los residentes. Sin embargo, las tensiones persisten, alimentadas por la crisis de vivienda y la presencia de extranjeros, especialmente estadounidenses, en zonas gentrificadas.
Antecedentes de violencia y fricciones sociales
Las marchas previas, el 4 de julio en Roma y Condesa y el 20 de julio en Tlalpan, registraron actos vandálicos, como pintas en comercios y agresiones con piedras a personas identificadas como extranjeras. Estos incidentes, reportados por medios como El Financiero y Proceso, llevaron a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) a implementar operativos sin armas de fuego para evitar confrontaciones, con énfasis en el diálogo y la redirección de grupos violentos.
El caso de Ximena Pichel, conocida como “Lady Racista”, ilustra las tensiones sociales en la Ciudad de México. Su agresión tras la audiencia por discriminación en Condesa, donde fue abucheada y recibió líquidos, refleja el rechazo a actitudes xenófobas, pero también la polarización en torno a la presencia extranjera.
Un desafío político y social
La gentrificación en la Ciudad de México no es solo un problema inmobiliario, sino un conflicto con matices políticos y sociales. La abogada Carla Escoffié, citada por El País, señala que la crisis de vivienda se entrelaza con fricciones entre mexicanos y extranjeros, exacerbadas por símbolos como el lema “MAGA” de Trump. La respuesta del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., que sarcásticamente sugirió a migrantes “autodeportarse” para unirse a las protestas, avivó las críticas. César Cravioto, secretario de Gobierno, calificó el mensaje de “frívolo” y defendió el trato mexicano a migrantes.
La tercera marcha, con su destino en la Embajada de EE.UU., busca visibilizar el impacto del capital transnacional y el turismo en la desigualdad urbana. Mientras las autoridades capitalinas prometen diálogo y medidas como foros vecinales, el desafío persiste: garantizar una ciudad habitable sin ceder a la especulación ni a la violencia.
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