México logró colocarse como principal proveedor de productos de alta tecnología para Estados Unidos durante el primer semestre de 2025, superando a China y Taiwán, gracias a un incremento del 51 por ciento en exportaciones de semiconductores y componentes electrónicos. De enero a junio, las ventas mexicanas hacia EU alcanzaron 66,600 millones de dólares, mientras que China reportó 35,400 millones y Taiwán 62,600 millones, según cifras del Buró del Censo estadounidense.
Expertos destacan que el crecimiento mexicano no solo responde al aumento de la capacidad industrial local, sino también a ventajas arancelarias y a la cercanía geográfica con EU, que reducen tiempos de entrega de 15 a 20 por ciento y minimizan riesgos logísticos relacionados con tensiones políticas y limitaciones de infraestructura en Asia.
Relocalización de la producción y reglas del T-MEC
Jean Lucca Aleskovich, CEO de Nvidioso Semiconductors, explicó que la combinación de incentivos arancelarios y cumplimiento de las reglas de origen del T-MEC ha acelerado la relocalización de procesos críticos hacia México. “Los chips empaquetados en México pueden ingresar a Estados Unidos libres de impuestos, evitando un impacto arancelario de hasta el 100 por ciento y ofreciendo una ventaja de costos significativa frente a Asia”, indicó.
El fortalecimiento de las operaciones de ensamblaje y prueba en México también complementa los esfuerzos del CHIPS Act estadounidense, que busca aumentar la producción de componentes estratégicos dentro de EU, asegurando un flujo estable de semiconductores esenciales para industrias como automotriz, telecomunicaciones y electrónica de consumo.
Capacidad instalada y cadena de suministro norteamericana
Según Aleskovich, la capacidad instalada en México permite cerrar el “eslabón faltante” en la cadena norteamericana de suministro tecnológico, ofreciendo un reabastecimiento más rápido y seguro sin depender de ciclos largos de manufactura en ultramar. La estrategia mexicana ha atraído inversiones de empresas globales que buscan diversificar riesgos y reducir la dependencia de China y Taiwán.
Analistas coinciden en que la política de aranceles de la administración estadounidense, iniciada durante la presidencia de Donald Trump, ha sido determinante para que México se consolide como destino preferente para la producción de componentes electrónicos y productos de alta tecnología, beneficiando a fabricantes y proveedores locales.
El efecto también se refleja en la economía mexicana: se han generado empleos especializados en ensamblaje, prueba y logística de chips, mientras que la inversión extranjera directa en el sector se mantiene en niveles históricos, consolidando a México como un actor clave en el mercado de tecnología de América del Norte.
Retos y perspectivas para México
Aunque el panorama es favorable, especialistas advierten que México deberá mantener inversiones en infraestructura, capacitación y tecnología avanzada para sostener su ventaja competitiva frente a Asia. Además, será crucial monitorear la evolución de la política arancelaria estadounidense y las revisiones del T-MEC para garantizar que las reglas de origen sigan beneficiando a los fabricantes mexicanos.
La consolidación de México como líder en exportaciones de chips y alta tecnología también depende de la coordinación entre gobierno e industria privada, así como de políticas que incentiven innovación y adopción de procesos automatizados y sostenibles.
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