El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a generar incertidumbre sobre el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) al declarar que no está seguro de respaldar su renovación durante la revisión prevista para este año. Desde la Casa Blanca, el mandatario sostuvo que la economía estadounidense podría funcionar sin depender de sus socios norteamericanos y aseguró que México y Canadá necesitan más a Estados Unidos que a la inversa. Sus declaraciones surgen en un momento clave para el acuerdo comercial que regula intercambios por más de un billón de dólares anuales en América del Norte.
Durante un acto oficial en el Despacho Oval, Trump fue cuestionado sobre las negociaciones para extender la vigencia del tratado comercial que sustituyó al TLCAN en 2020. En respuesta, señaló que Estados Unidos obtiene mejores resultados económicos y comerciales cuando protege sus propios intereses.
El mandatario afirmó que su país no necesita productos provenientes de Canadá o México, incluyendo automóviles, madera y energía. Además, insistió en que sus socios comerciales deben ofrecer condiciones más favorables para mantener la relación económica actual.
Las declaraciones llegan a pocas semanas de que inicie formalmente la revisión programada del T-MEC. El mecanismo establece que los tres países deben evaluar el funcionamiento del acuerdo seis años después de su entrada en vigor.
Si los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá acuerdan extender el tratado antes del 1 de julio, éste permanecería vigente por otros 16 años. En caso contrario, comenzaría una etapa de revisiones anuales durante una década antes de una eventual expiración.
La revisión del acuerdo enfrenta crecientes tensiones
Trump recordó que impulsó el T-MEC durante su primer mandato porque consideraba que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) era perjudicial para Estados Unidos. Sin embargo, destacó que uno de los elementos que más valora del acuerdo actual es la posibilidad de cancelarlo si deja de beneficiar a su país.
En paralelo, Washington ya inició conversaciones formales con México para revisar diversos aspectos del tratado. Entre los temas que generan mayores diferencias destacan las reglas de origen para la industria automotriz, la producción de acero y aluminio, así como las condiciones de acceso a determinados mercados.
La administración estadounidense también ha planteado modificaciones para aumentar el contenido regional en los vehículos fabricados en Norteamérica, una medida que podría afectar directamente a fabricantes instalados en México y Canadá.
Por su parte, Canadá mantiene su interés en ampliar la vigencia del acuerdo por otros 16 años y continúa buscando acercamientos con funcionarios estadounidenses para avanzar en las negociaciones. No obstante, hasta ahora Washington no ha iniciado formalmente un proceso de revisión bilateral con Ottawa.
Analistas consideran que una ruptura total del T-MEC resulta poco probable debido al alto nivel de integración económica existente entre las tres naciones. Sin embargo, la postura de Trump anticipa una negociación compleja marcada por presiones comerciales, aranceles y demandas para fortalecer la producción estadounidense.
La incertidumbre sobre el futuro del acuerdo mantiene atentos a inversionistas, empresas exportadoras y gobiernos de la región, especialmente cuando la revisión formal iniciará en las próximas semanas y podría redefinir el rumbo económico de América del Norte durante los próximos años.
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