Estados Unidos prevé alcanzar acuerdos provisionales antes de finalizar 2026, pero las negociaciones sobre reglas de origen, industria automotriz, acero y compromisos laborales continuarían durante 2027, lo que mantiene la incertidumbre para empresas e inversionistas en Norteamérica.
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) podría extender la incertidumbre para la inversión en Norteamérica hasta 2027. El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, anticipó que las negociaciones alcanzarán acuerdos preliminares antes de concluir este año, aunque reconoció que los capítulos con mayor impacto económico permanecerán abiertos durante el próximo año.
Durante una audiencia ante el Comité de Finanzas del Senado estadounidense, previa a su viaje a México para participar en la tercera ronda de negociaciones bilaterales, Greer explicó que la estrategia será avanzar en dos etapas: cerrar entendimientos sobre los temas menos complejos y dejar para una segunda fase las discusiones relacionadas con reglas de origen, compromisos laborales y medioambientales.
«Esperaría que hacia finales de este año tuviéramos algunos arreglos provisionales, o al menos un entendimiento sobre algunos temas. Pero también espero que algunos de los asuntos más difíciles probablemente se extiendan hasta el próximo año», afirmó.
El funcionario señaló que la meta es concluir 2026 con acuerdos que puedan presentarse al presidente Donald Trump y a los gobiernos de México y Canadá, dejando una ruta definida para resolver los asuntos pendientes durante 2027.
Reglas de origen definirán el futuro de sectores estratégicos
Uno de los principales obstáculos en la revisión del T-MEC son las reglas de origen, un capítulo que Estados Unidos busca endurecer para garantizar que los beneficios del tratado favorezcan a la producción instalada en Norteamérica.
Washington pretende elevar el contenido regional exigido para productos como automóviles, autopartes y manufacturas, con el objetivo de reducir la participación de insumos provenientes de economías extrarregionales.
«Queremos asegurarnos de que las reglas de origen sean muy fuertes para incentivar la producción en Norteamérica y no en otras regiones con exceso de capacidad o prácticas ajenas al mercado», sostuvo Greer.
Además de este capítulo, las obligaciones laborales y ambientales seguirán bajo negociación durante 2027, debido a que legisladores estadounidenses buscan fortalecer los mecanismos para supervisar su cumplimiento, especialmente en México.
Especialistas advierten mayor incertidumbre para las inversiones
La posibilidad de prolongar las negociaciones preocupa a especialistas en comercio internacional, quienes consideran que la falta de definiciones podría retrasar decisiones de inversión en industrias clave.
Roberto Zapata, exnegociador comercial y socio senior de Ansley Consultores Internacionales, advirtió que extender la revisión más allá de este año mantiene un entorno de incertidumbre para las empresas.
A su juicio, posponer la discusión sobre las reglas de origen afectaría especialmente a sectores como el automotriz y el siderúrgico, debido a su relación con los aranceles estadounidenses al acero y al aluminio.
En la misma línea, Daniel Covarrubias, investigador de la Texas A&M International University, señaló que un acuerdo provisional ofrece cierto margen de estabilidad, pero deja sin resolver los aspectos que realmente condicionan las decisiones de inversión.
Por su parte, Francisco Peña-Valdés, secretario general de la Asociación de Empresarios Mexicanos en Estados Unidos (AEM), consideró que la revisión del T-MEC también está condicionada por el contexto político estadounidense, por lo que el calendario electoral influirá en el ritmo de las negociaciones.
Mientras continúan las conversaciones entre los tres socios comerciales, el sector privado mantiene la expectativa de que las definiciones sobre reglas de origen, cadenas de suministro y acceso preferencial al mercado norteamericano permitan reducir la incertidumbre que hoy enfrenta la región.
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