En un Mundial donde las miradas suelen centrarse en los goles, las figuras y los resultados, Marc Cucurella protagonizó una historia distinta. El defensor de la Selección de España dejó por un momento el fútbol para hablar de una experiencia que ha marcado su vida mucho más que cualquier partido: la crianza de Mateo, su hijo mayor, diagnosticado con Trastorno del Espectro Autista (TEA).
La conversación ocurrió durante una entrevista con Pau Brunet, conocido en redes sociales como Pau Pautista, un joven creador de contenido dentro del espectro autista que se ha convertido en una referencia para miles de familias gracias a su trabajo de divulgación sobre neurodiversidad e inclusión.
Lejos de las preguntas habituales sobre tácticas, rivales o aspiraciones mundialistas, la charla permitió conocer a un Cucurella diferente. No al futbolista que recorre la banda izquierda con España o Chelsea, sino al padre que ha aprendido a mirar el mundo desde otra perspectiva gracias a su hijo.
Con apenas 27 años, el jugador catalán ya acumula una carrera que lo llevó desde la cantera del FC Barcelona hasta la Premier League inglesa. Pasó por Eibar, Getafe y Brighton antes de consolidarse en Chelsea y convertirse en habitual dentro de la selección española. Sin embargo, ninguna de esas experiencias, admite, lo preparó para los desafíos que llegaron con la paternidad.
Mateo cambió la vida de toda la familia
Marc Cucurella y Claudia Rodríguez forman una de las familias más conocidas del fútbol español. Son padres de tres hijos: Mateo, Río y Bella. Pero fue la llegada del mayor la que transformó por completo su día a día.
Las primeras señales aparecieron cuando Mateo era muy pequeño. La pandemia y los periodos de confinamiento complicaron aún más la situación, ya que gran parte de sus primeros años transcurrieron con una interacción limitada fuera del entorno familiar.
Poco a poco comenzaron las dudas. Algunas conductas llamaban la atención de sus padres, aunque en aquel momento no tenían respuestas claras. Como ocurre en muchas familias, la incertidumbre fue una de las etapas más difíciles.
Claudia Rodríguez ha contado que sospechó que algo era diferente incluso antes de recibir una confirmación profesional.
“Me di cuenta de que mi hijo era autista antes de recibir un diagnóstico. Hasta entonces lo pasamos muy mal”, recordó.
La madre también ha reconocido que el proceso puso a prueba a toda la familia, aunque terminó fortaleciendo la relación de pareja.
“Es un tema muy complicado. Te puede separar o unir, y a nosotros nos unió muchísimo”, explicó en una entrevista reciente.
Aprender a entender un mundo diferente
Durante la conversación con Pau Pautista, Cucurella relató algunos momentos que marcaron los primeros años de Mateo. Recordó las dificultades que enfrentó en la escuela, las dudas sobre cómo ayudarlo y la búsqueda constante de espacios donde pudiera sentirse comprendido.
El defensor español explicó que una de las mayores lecciones fue entender que cada niño tiene su propio ritmo y que los pequeños avances pueden tener un valor enorme para las familias.
Mientras muchos celebran goles o títulos, él aprendió a emocionarse por logros que para otras personas podrían parecer cotidianos.
“Cada avance, aunque sea pequeño, te llena mucho más”, confesó.
Esa frase resume buena parte de la experiencia que viven miles de padres alrededor del mundo. La felicidad no siempre llega en forma de grandes acontecimientos. A veces aparece en una nueva palabra, una rutina aprendida o una habilidad desarrollada después de meses de trabajo.
La fama no elimina los problemas
Uno de los aspectos que más llamó la atención durante la entrevista fue la honestidad con la que Cucurella habló sobre la vida detrás del éxito deportivo.
Desde fuera, muchos observan a un futbolista que juega en uno de los clubes más importantes del mundo, que disputa un Mundial y que ha alcanzado estabilidad económica. Sin embargo, el propio jugador reconoce que la realidad es mucho más compleja.
“Todo el mundo piensa que nuestra vida es maravillosa y que lo tenemos todo perfecto, pero tenemos problemas como cualquier otra persona”, señaló.
La declaración conectó con miles de familias que siguen enfrentando barreras relacionadas con el acceso a terapias, apoyos especializados o sistemas educativos adaptados.
Durante la charla también surgió un tema que preocupa especialmente a los padres de niños con autismo: la falta de comprensión social.
Cucurella explicó que muchas personas juzgan comportamientos sin conocer el contexto que existe detrás. Por ello, considera fundamental hablar del tema y visibilizar experiencias reales.
“Les invitaría a pasar un día con nosotros para que vieran cómo es realmente nuestro día a día”, comentó al referirse a quienes desconocen la realidad que viven muchas familias.
Un mensaje que va más allá del fútbol
La entrevista con Pau Pautista no se limitó a contar una experiencia personal. También se convirtió en una reflexión sobre inclusión, empatía y educación.
Tanto Pau como su padre compartieron ideas sobre la necesidad de crear espacios más accesibles para personas neurodivergentes, incluyendo proyectos de patios escolares inclusivos y entornos adaptados para niños que necesitan momentos de tranquilidad durante la jornada escolar.
Cucurella respaldó esa visión y consideró que aún existen áreas de oportunidad dentro de los sistemas educativos.
“Las escuelas tendrían que ayudar mucho más a esto”, afirmó.
El futbolista también reconoció que muchas familias no cuentan con los recursos que él ha podido ofrecer a su hijo y destacó la importancia de ampliar el acceso a apoyos especializados.
La conversación terminó dejando una de las imágenes más humanas del Mundial 2026. No fue un gol ni una celebración. Fue la de un futbolista que se emocionó al hablar de su hijo y que decidió utilizar su notoriedad para impulsar una conversación necesaria.
Una historia de orgullo y esperanza
A lo largo de la entrevista, Cucurella evitó presentar el autismo desde la tragedia o la lástima. Por el contrario, habló de aceptación, aprendizaje y crecimiento familiar.
“Estamos muy orgullosos de que nuestro hijo tenga autismo y de que él sea así”, afirmó.
Para el jugador español, el objetivo nunca ha sido cambiar a Mateo, sino acompañarlo.
“Lo único que queremos es ayudarle a que tenga la mejor vida posible”, aseguró.
Mientras España continúa su camino en el Mundial, el defensor ha demostrado que algunas de las historias más importantes no nacen en el césped. A veces surgen en una conversación sincera, en una experiencia compartida y en el deseo de construir una sociedad donde la inclusión deje de ser una meta y se convierta en una realidad.
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