La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ejecutó una maniobra inusual pero contundente: anunció la escisión y transferencia temporal del negocio fiduciario de CIBanco e Intercam hacia Nacional Financiera (Nafin). Esta acción tiene como propósito garantizar la continuidad operativa de los fideicomisos sin que estos se vean afectados por la situación jurídica de las instituciones involucradas.
Según el comunicado oficial, la medida busca que los fideicomisos actualmente administrados por ambas instituciones “sigan funcionando sin interrupciones, en beneficio de sus fideicomitentes, beneficiarios y terceros involucrados”.
La dependencia detalló que esta transferencia se realiza conforme a la normativa financiera vigente y bajo la supervisión estrecha de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Además, la SHCP explicó que durante el proceso se mantendrán todos los controles regulatorios y operativos necesarios, incluyendo un acompañamiento constante de las autoridades del sistema financiero. En palabras de la dependencia, la acción se justifica por la necesidad de proteger al público usuario y salvaguardar la estabilidad del sistema.
El escándalo de lavado y la caída de confianza
La decisión de Hacienda ocurre en un contexto crítico para las instituciones afectadas. CIBanco e Intercam, junto con Vector Casa de Bolsa, se encuentran actualmente bajo una intervención gerencial temporal ordenada por la CNBV, luego de ser señaladas por la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN) del Departamento del Tesoro de EE. UU. por presuntas actividades de lavado de dinero.
Los reportes de FinCEN vinculan a estas instituciones con operaciones financieras ligadas al crimen organizado y al tráfico de fentanilo, en particular con redes clasificadas como terroristas por el gobierno estadounidense.
Esta situación generó una reacción inmediata en el sistema financiero, impactando la percepción de riesgo y la credibilidad de los fiduciarios implicados.
De acuerdo con fuentes del sector, será Nafin la institución que se encargue de administrar temporalmente los fideicomisos. El plan de Hacienda es que, una vez estabilizada la situación, dichos instrumentos puedan ser transferidos de forma definitiva a la banca privada “en condiciones que aseguren continuidad, legalidad y certeza”.
Previo al anuncio, agencias calificadoras como Fitch Ratings ya habían recortado las calificaciones crediticias de CIBanco e Intercam, advirtiendo sobre los riesgos operativos derivados del escándalo.
Fitch también señaló que, aunque el marco legal de los fideicomisos en México es robusto, la concentración en manos de CIBanco —que hasta abril tenía el 27.5 % de esta cartera— representaba una vulnerabilidad que requería atención inmediata.
Fuga de clientes y reemplazos de fiduciarios
Como parte de las reacciones inmediatas del sector, algunas entidades han comenzado a sustituir a CIBanco en sus operaciones fiduciarias. Estos reemplazos incluyen su rol como fiduciario emisor y fiduciario del fideicomiso maestro de cobranza, así como en la administración de cuentas vinculadas a bursatilizaciones.
Standard & Poor’s también rebajó la calificación de CIBanco a grado especulativo, alertando que el banco enfrenta un deterioro acelerado en su posición fiduciaria. Los participantes del sistema financiero ya habían advertido sobre la excesiva concentración de fideicomisos en una sola entidad, lo que amplifica el impacto de cualquier irregularidad operativa o legal.
Hacienda, por su parte, reiteró que el esquema de transición será vigilado de cerca por las autoridades reguladoras y contará con mecanismos que garanticen la legalidad del proceso, mientras se prepara la reconfiguración definitiva del negocio fiduciario.
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