El Departamento del Tesoro de EE. UU. alertó sobre un esquema global de lavado de dinero operado por cárteles mexicanos mediante redes chinas, que involucra más de 312,000 millones de dólares en transacciones sospechosas. Las instituciones financieras estadounidenses y mexicanas deben reforzar controles para evitar riesgos económicos y legales, mientras los analistas destacan el efecto sobre la confianza en los mercados y la integridad del sector financiero. La FinCEN subraya que estas operaciones no solo afectan la economía estadounidense, sino que también generan repercusiones financieras directas en México.
Impacto económico del lavado transnacional de dinero
Entre 2020 y 2024, las instituciones financieras estadounidenses reportaron 137,153 actividades sospechosas vinculadas a las llamadas redes chinas de lavado de dinero (CMLN), según un Análisis de Tendencias Financieras (FTA) de la FinCEN. Estas operaciones están diseñadas para que los cárteles mexicanos conviertan dólares ilícitos en recursos aparentemente legítimos, evitando las restricciones cambiarias en ambos países.
El esquema funciona de la siguiente manera: los cárteles entregan dólares en efectivo a operadores en China, quienes los revenden a ciudadanos locales interesados en evadir controles financieros. Esto permite a los criminales limpiar grandes sumas de dinero y al mismo tiempo satisface la demanda de capital de ciudadanos chinos, generando ganancias adicionales para los intermediarios.
Riesgos y vulnerabilidades del sistema financiero
El subsecretario de Terrorismo e Inteligencia Financiera, John K. Hurley, advirtió que estas redes no solo blanquean dinero, sino que financian actividades ilícitas como tráfico de fentanilo, trata de personas y fraude. La directora de la FinCEN, Andrea Gacki, calificó el entramado como “global y omnipresente”, con efectos directos sobre la estabilidad financiera y la confianza en bancos y mercados internacionales.
El informe también revela que el sector inmobiliario es uno de los principales vehículos de integración de ganancias ilícitas, con 17,389 reportes entre 2020 y 2024, equivalentes a 53,700 millones de dólares. Además, se detectó infiltración en instituciones financieras mediante empleados reclutados o operadores encubiertos, usando técnicas como transacciones espejo, comercio simulado y mulas con documentos falsos.
Las autoridades estadounidenses ya habían señalado deficiencias antilavado en bancos mexicanos como Intercam, Vector y CIBanco. Estas alertas subrayan la necesidad de reforzar la supervisión en México y EE. UU., así como actualizar protocolos de prevención en transacciones internacionales, dada la sofisticación de los métodos de lavado.
El análisis de FinCEN indica que los riesgos no solo afectan el sector bancario: el flujo masivo de capital ilícito distorsiona la economía formal, altera la competencia empresarial y puede incentivar prácticas financieras desleales. Además, la exposición de los bancos a sanciones o multas incrementa los costos operativos y deteriora la confianza de inversionistas.
Expertos en economía y finanzas internacionales coinciden en que la cooperación binacional y la supervisión constante son esenciales. La transparencia en las operaciones, la implementación de inteligencia financiera y la capacitación de personal bancario son pasos necesarios para contener el lavado de dinero. De no tomarse acciones concretas, las redes ilícitas podrían expandirse, afectando la liquidez y la estabilidad de ambos sistemas financieros.
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