El Producto Interno Bruto (PIB) de México logró mantenerse en terreno positivo durante el primer trimestre de 2025, aunque apenas por un margen mínimo. Según la estimación oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la economía del país creció 0.2 por ciento entre enero y marzo, un dato que supera levemente la expectativa del mercado, que anticipaba un aumento de solo 0.1 por ciento, según Bloomberg.
Este crecimiento, si bien modesto, evita técnicamente una recesión, luego de que en el último trimestre de 2024 se reportara una contracción económica. La alerta previa de Citi, que pronosticaba una caída de 0.4 por ciento para este primer trimestre, encendió las alarmas sobre una posible recesión técnica, es decir, dos trimestres consecutivos con retrocesos. Finalmente, el país logró sortear esa posibilidad.
Actividades primarias impulsan la economía
Lo que realmente ayudó a México a mantenerse a flote fue el sorprendente repunte del sector primario. Las actividades agropecuarias registraron un crecimiento de 8.1 por ciento respecto al trimestre anterior, su mejor resultado desde 2011. En contraste, el sector industrial se contrajo 0.3 por ciento, mientras que los servicios, que constituyen el 63 por ciento del PIB, no mostraron variación alguna.
En términos anuales, el PIB creció 0.6 por ciento frente al mismo periodo de 2024, según los datos del Inegi. Sin embargo, persiste una debilidad estructural: la industria y los servicios siguen estancados, y el mercado laboral muestra signos de deterioro desde el año pasado.

Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco BASE, advirtió que «el riesgo de recesión no ha desaparecido». Agregó que la incertidumbre en torno al panorama económico sigue limitando la inversión privada.
Estrategia comercial y Trump, factores clave
Un factor atípico que contribuyó al modesto crecimiento fue el adelantamiento de pedidos por parte de importadores estadounidenses. Las tensiones comerciales derivadas del retorno del presidente Donald Trump llevaron a empresas de EE. UU. a anticipar compras antes de que entraran en vigor nuevos aranceles.
Desde su regreso a la Casa Blanca, Trump relajó algunos aranceles del 25 por ciento aplicados a los autos, pero ha mantenido y ampliado tarifas sobre otros productos mexicanos, incluyendo acero, aluminio y partes de automóviles no fabricadas en EE. UU.
Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, señaló que el crecimiento se sostuvo por «la concentración anticipada de la producción y exportaciones ante un cambio en los aranceles».
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum ha buscado reducir tensiones. Según fuentes oficiales, mantiene comunicación directa con Trump y ha enviado delegaciones semanales a Washington para intentar negociar la reducción de estos aranceles.
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