La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una promesa de laboratorio para convertirse en el motor que salvó las finanzas de las grandes tecnológicas. En sus últimos reportes, Microsoft, Amazon y Alphabet (matriz de Google) demostraron que integrar la IA en sus operaciones no solo es estratégico, sino altamente rentable.
Microsoft reportó ingresos por 70,100 millones de dólares en el primer trimestre fiscal de 2025. Su unidad de nube, Azure, creció 33%, y más de la mitad de ese avance se atribuye a proyectos de IA. La empresa ya comercializa licencias de Copilot por 30 dólares mensuales por usuario, lo que refuerza su modelo de suscripciones y la lealtad de sus clientes corporativos.
Amazon, por su parte, registró un crecimiento de 19% en AWS, su división de nube. La empresa también reportó 17,300 millones de dólares en ingresos publicitarios, una cifra que creció más rápido que su comercio electrónico. Esto refleja un cambio profundo en su modelo de negocio, en el que la IA tiene un papel clave.
En el caso de Alphabet, su servicio Google Cloud creció 30% gracias a la demanda por infraestructura de IA generativa. En su negocio tradicional de publicidad, herramientas como AI Overviews y Circle to Search ayudaron a incrementar los ingresos por búsquedas en un 13%.
La IA reconfigura estrategias: de la nube a la publicidad
La revolución impulsada por la IA va más allá de los ingresos. Las tecnológicas están reordenando prioridades. Microsoft desarrolla chips propios. Amazon busca alianzas con firmas como Anthropic. Alphabet reestructura sus equipos internos de IA. Y Meta, en un giro estratégico, ha relegado el metaverso para concentrarse en centros de datos dedicados a la IA.
Meta aumentó su gasto de capital para 2025 hasta un rango de entre 64,000 y 72,000 millones de dólares. La IA ha mejorado tanto la eficacia publicitaria que el precio por anuncio subió 14%. Apple, aunque va más lento, también anunció su transición hacia una nueva era con «Apple Intelligence» y una Siri potenciada, aunque ha tenido dificultades para implementarla.
Quásar Elizundia, estratega de Pepperstone, resumió el momento: «El cambio no es solo financiero, es estratégico. La IA ya no es un complemento, es el eje central del negocio». La declaración se refleja en cómo estas compañías reorientan inversiones y talento hacia este rubro.
De todas las grandes tecnológicas, Apple fue la más afectada financieramente. Las bajas ventas en China han impactado sus resultados, aunque también apunta a la IA como tabla de salvación.
En un entorno global tenso, con incertidumbre comercial y cambios regulatorios, la IA emerge como el factor común que redefine cómo estas empresas sobreviven y prosperan.
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