“El ABC de las Emociones” lleva salud mental a las aulas ante los riesgos que enfrentan adolescentes

El Gobierno federal puso en marcha “El ABC de las Emociones” para jóvenes de 14 a 18 años con una hora semanal de actividades y millones de guías para estudiantes, familias y docentes.

La salud mental de los adolescentes llegó a las aulas como una prioridad del Gobierno de México. Con el inicio del ciclo escolar 2026-2027, la Secretaría de Educación Pública (SEP) puso en marcha “El ABC de las Emociones”, una estrategia nacional que busca prevenir problemas de salud mental, violencia y consumo de sustancias mediante actividades permanentes en las escuelas.

La decisión parte de un diagnóstico sobre las condiciones que enfrentan las y los adolescentes. Datos de la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENCODAT) 2025 muestran indicadores relevantes en la población de 12 a 17 años, entre ellos malestar psicológico, ideación suicida, exposición a violencia y consumo de drogas.

El Gobierno federal presentó la estrategia como una intervención preventiva. La intención no es esperar a que aparezca una crisis, sino dotar a los jóvenes de herramientas para reconocer lo que sienten, comprenderlo, manejarlo y saber cuándo necesitan pedir ayuda.

Por ello, el programa contempla una hora semanal de actividades colectivas en tercero de secundaria y bachillerato, además de materiales dirigidos a estudiantes, docentes, madres, padres y personas cuidadoras.

La estrategia también incorpora contenidos relacionados con el entorno digital y las formas de violencia que pueden producirse en redes sociales.

Los datos que llevaron la salud mental a las escuelas

El diagnóstico utilizado por la estrategia identifica varios factores de alerta entre adolescentes de 12 a 17 años.

La información oficial basada en la ENCODAT 2025 reporta 10 por ciento con malestares psicológicos, 3.3 por ciento con ideación suicida, 18.1 por ciento con prevalencia de violencia de cualquier tipo y 4.7 por ciento con consumo de alguna droga.

Estas cifras forman parte de la justificación de una política que busca intervenir antes de que los problemas se conviertan en situaciones que requieran atención especializada.

La Comisión Nacional de Salud Mental y Adicciones explicó que la estrategia está diseñada principalmente para adolescentes de 14 a 18 años y que su propósito es fortalecer habilidades socioemocionales, generar entornos protectores y facilitar la detección oportuna de quienes necesiten ayuda profesional.

Además, la estrategia reconoce que la salud mental no se construye únicamente desde los servicios clínicos.

El planteamiento oficial parte de que la escuela, la familia y la comunidad tienen un papel en la prevención. Por ello, los contenidos están diseñados para utilizarse dentro de los planteles y también en casa.

La propia documentación del programa establece que sus materiales no sustituyen la atención profesional en salud mental. Su función es orientar, prevenir y acompañar en la vida cotidiana.

Una hora a la semana para trabajar emociones y convivencia

“El ABC de las Emociones” no fue diseñado como una materia independiente con calificaciones y contenidos académicos tradicionales.

La estrategia incorpora actividades colectivas que pueden desarrollarse durante una hora y que buscan que los estudiantes reconozcan sus emociones, reflexionen sobre ellas y desarrollen habilidades como empatía, escucha y toma de decisiones responsables.

Entre las actividades planteadas existen ejercicios de expresión creativa, diálogo, movimiento y juegos de roles. Además, se busca que los grupos puedan adaptar las dinámicas a las características de su propia comunidad escolar.

Uno de los materiales, por ejemplo, propone elaborar un mapa de emociones para identificar lo que sienten los estudiantes ante situaciones cotidianas. Otro plantea discutir cómo las tecnologías digitales influyen en el bienestar emocional y qué riesgos pueden surgir dentro del entorno virtual.

La estrategia también aborda temas como autorregulación emocional, empatía, atención plena, escucha activa, estilos de vida saludables y convivencia.

De esta manera, el programa busca que el trabajo emocional no quede reducido a una plática ocasional. La meta es generar espacios periódicos para que los adolescentes puedan hablar de lo que viven y aprender herramientas para enfrentar conflictos.

El enfoque oficial también busca fortalecer los vínculos entre los propios estudiantes.

Redes sociales y violencia digital forman parte del programa

La relación entre adolescentes y tecnología ocupa un espacio específico dentro de los contenidos.

Los materiales incluyen orientaciones para el uso seguro y responsable de redes sociales y tecnologías digitales, además de elementos para identificar situaciones que pueden afectar el bienestar emocional.

La estrategia incorpora también la violencia digital como uno de los asuntos que deben analizarse dentro de las comunidades escolares.

El objetivo es que los estudiantes puedan reconocer los efectos que tiene el entorno digital sobre sus emociones y su convivencia. Asimismo, se plantea discutir los riesgos y buscar acciones colectivas para establecer formas más seguras de interacción.

Esta parte del programa coincide con otra discusión que actualmente mantiene la SEP: la regulación del uso de dispositivos digitales en las escuelas.

En la reunión nacional del Consejo Nacional de Autoridades Educativas celebrada el 29 de agosto, autoridades educativas analizaron precisamente los avances de “El ABC de las Emociones” y la regulación de dispositivos digitales en los planteles.

Ambos temas se relacionan con una misma preocupación: el impacto que tienen las nuevas formas de interacción y consumo digital sobre la vida escolar.

Sin embargo, el programa de salud mental no plantea resolver ese problema únicamente mediante restricciones. También busca enseñar a los jóvenes a reconocer sus emociones y desarrollar herramientas para enfrentar los conflictos que surgen en esos espacios.

Las familias también tendrán que participar

El Gobierno federal decidió incorporar a madres, padres y personas cuidadoras dentro de la estrategia.

Para ellos se diseñaron guías específicas con orientaciones para fortalecer los vínculos en el hogar, observar señales de alerta y conocer rutas para solicitar apoyo profesional cuando sea necesario.

La propuesta considera que el acompañamiento familiar resulta especialmente relevante durante la adolescencia, etapa en la que la relación cotidiana entre las familias y las escuelas puede disminuir.

Además de los materiales, el programa contempla asambleas informativas con madres, padres y personas cuidadoras.

De acuerdo con la información difundida por el Gobierno federal, estas actividades forman parte de una estrategia que busca convertir la salud mental en un asunto de cuidado colectivo y no exclusivamente individual.

El propósito es que las familias puedan reconocer señales de alerta y sepan cómo actuar cuando un adolescente necesite ayuda.

También se busca que los adultos tengan herramientas para hablar sobre emociones sin estigmatizar a los jóvenes.

El programa busca detectar a tiempo a quienes necesitan ayuda

Una de las funciones de la estrategia es mejorar la identificación temprana de estudiantes que requieran apoyo especializado.

CONASAMA explicó que se capacitará a docentes y brigadistas para reconocer señales de alerta y canalizar a los adolescentes que necesiten atención profesional.

Esto es importante porque el programa no pretende sustituir los servicios de salud mental.

Su función está principalmente en la prevención y en la detección. Cuando una situación rebase las herramientas que pueden ofrecer la familia o la escuela, el estudiante deberá ser canalizado a los servicios correspondientes.

En ese esquema también participa la Línea de la Vida, que forma parte de los seis ejes de la estrategia nacional.

El programa, además, contempla que las comunidades escolares generen espacios de escucha y confianza. La documentación oficial plantea que una escuela puede convertirse en un entorno que protege, escucha y acompaña.

La apuesta es que esa red funcione antes de que aparezcan situaciones más graves.

Una estrategia nacional con alcance escolar

“El ABC de las Emociones” forma parte de la Estrategia Nacional de Atención a la Salud Mental para las y los Jóvenes.

Desde abril, el Gobierno federal había planteado seis líneas de acción: una campaña de sensibilización, materiales para jóvenes, actividades en escuelas, asambleas informativas, pláticas interactivas y el fortalecimiento de la Línea de la Vida.

La implementación comenzó de manera gradual desde mayo. En una primera etapa, más de 13 mil estudiantes de secundaria y preparatoria recibieron información sobre cuidado emocional, apoyo comunitario y detección de señales de alerta en 100 escuelas de 27 entidades.

Con el inicio del ciclo escolar 2026-2027, la estrategia pasó a una fase de implementación permanente dentro de las escuelas.

La SEP mantiene como principales espacios de intervención a tercero de secundaria y bachillerato, mientras que el programa incorpora la participación de estudiantes, docentes y familias.

La decisión de llevar este trabajo a las escuelas responde a un problema que las autoridades ya no quieren tratar únicamente cuando se presenta una emergencia.

La estrategia parte de un diagnóstico que muestra malestar psicológico, ideación suicida, violencia y consumo de drogas entre adolescentes. Frente a ese escenario, el Gobierno federal decidió incorporar la prevención y el cuidado emocional a la vida cotidiana de los planteles.

La hora semanal será el espacio más visible del programa. A su alrededor estarán las guías, las actividades colectivas, las familias, los docentes y los mecanismos de canalización.

El objetivo final es que un adolescente pueda reconocer lo que siente, comprenderlo, pedir ayuda cuando la necesite y contar con una comunidad capaz de acompañarlo.

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