El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) confirmó que junio de 2025 fue el mes más lluvioso en México desde que comenzaron los registros en 1941, con una precipitación acumulada de 155.5 mm a nivel nacional, un superávit de 55.7 mm respecto al promedio climatológico de 99.8 mm (1991-2020).
Sin embargo, el mismo periodo se clasificó como el tercer junio más cálido en la historia del país, según el reporte publicado el 24 de julio de 2025. Este fenómeno se atribuye a la influencia de sistemas atmosféricos como los ciclones tropicales Barry y Erick, junto con el paso de seis ondas tropicales y canales de baja presión que aportaron gran cantidad de humedad.
El día más lluvioso fue el 19 de junio, con una lámina de precipitación de 10.1 mm, superando en 6.5 mm el promedio histórico para esa fecha. Ese día, el huracán Erick, de categoría 3 en la escala Saffir-Simpson, tocó tierra en Oaxaca, intensificando las lluvias en el occidente y centro del país. Además, las bandas nubosas de otros tres ciclones que no hicieron contacto directo con el territorio contribuyeron al ingreso de vapor de agua, afectando principalmente el centro, oriente, occidente, sur, la península de Yucatán y Tamaulipas, donde las precipitaciones superaron los 300 mm.
Regiones como Chalchihuitán, Chiapas (1,060.6 mm), Jacatepec, Oaxaca (1,017.5 mm), y Capulac, Puebla (935 mm), registraron récords históricos. El SMN destacó que las lluvias más intensas se concentraron entre el 18 y el 23 de junio, con un repunte significativo del 27 al 30. En contraste, junio de 2023 había sido el más seco desde 1941, con solo 39.2 mm, un 60.7% por debajo del promedio. Mientras tanto, en 2025, zonas del norte como Sonora, Chihuahua y Baja California presentaron lluvias por debajo del promedio, aunque áreas específicas superaron los 100 mm.
El mapa de anomalías mostró desviaciones de hasta 160 mm en Tamaulipas, Veracruz, San Luis Potosí, Chiapas, Oaxaca y Guerrero. Este récord pluvial, según el SMN, resalta la influencia de los ciclones tropicales y la variabilidad climática en México, que en 2024 ya había enfrentado eventos extremos como huracanes devastadores en Acapulco (Otis) y otras regiones. Las precipitaciones de junio de 2025, aunque beneficiosas para mitigar sequías en algunas áreas, también generaron alertas por posibles inundaciones y deslaves, subrayando la necesidad de estrategias de adaptación al cambio climático.
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