La revelación de los presuntos lazos de Hernán Bermúdez Requena, exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, con el grupo criminal La Barredora ha desatado una tormenta política que pone en el centro del debate a Adán Augusto López Hernández, coordinador de Morena en el Senado y exgobernador del estado.
Mientras el PAN exige una investigación formal, Morena cierra filas en su defensa, calificando las acusaciones como una campaña mediática orquestada por la oposición. El PAN, liderado por el dirigente nacional Jorge Romero, el vocero Jorge Triana y el diputado federal Federico Döring, anunció una denuncia ante el Poder Judicial de la Federación y solicitó una comisión especial en el Congreso para indagar los vínculos de López Hernández con el crimen organizado. Triana acusó que desde 2019 el Ejército investigaba una red de huachicoleo en Tabasco donde Bermúdez estaba implicado, y que Adán Augusto, con asesoramiento previo, lo sabía. “Debería pedir licencia por vergüenza”, exigió, advirtiendo consecuencias legales y políticas.
Por su parte, la bancada morenista en el Senado emitió un comunicado expresando “firme respaldo político, institucional y humano” a López Hernández, destacando su gestión como gobernador y su rol en la Secretaría de Gobernación. Los legisladores negaron la existencia de carpetas de investigación en su contra, apoyándose en las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien confirmó que ni su gobierno ni la FGR investigan al senador, aunque sí a Bermúdez, prófugo con una ficha roja de Interpol.
Acusaron a la oposición y medios de un “nado sincronizado” para desprestigiar a un pilar de la Cuarta Transformación.
Adán Augusto, quien no ha respondido directamente, cuenta con el blindaje de su partido, pero el caso promete escalar, con el PAN preparando un expediente que podría tensionar aún más el Congreso en las próximas semanas.
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