El Aeropuerto Internacional de Tulum “Felipe Carrillo Puerto”, presentado como una de las obras clave para impulsar el turismo en el sureste mexicano y reducir la saturación aérea de Cancún, enfrenta una fuerte desaceleración apenas en su segundo año de operaciones.
Aunque durante su arranque logró movilizar más de 1.2 millones de pasajeros gracias al interés generado por la apertura y la expectativa turística alrededor de Tulum, especialistas del sector aéreo advierten que la terminal podría cerrar 2026 con apenas 700 mil usuarios, una caída que encendió alertas en la industria turística de Quintana Roo.
La disminución en pasajeros comenzó a reflejarse también en la cancelación de rutas, reducción de vuelos y afectaciones laborales dentro del propio aeropuerto.
Analistas consideran que uno de los principales problemas es la falta de conectividad terrestre eficiente y accesible entre el aeropuerto y la zona turística de Tulum.
Aunque la terminal fue construida como una apuesta estratégica para el Caribe mexicano, la ubicación terminó convirtiéndose en un obstáculo para muchos viajeros.
El aeropuerto se encuentra a más de 20 kilómetros al sur de Tulum, internado en la selva rumbo a Felipe Carrillo Puerto. La distancia por sí sola no habría representado un problema grave si existiera un sistema de transporte público amplio y económico.
Sin embargo, visitantes nacionales e internacionales se enfrentan actualmente a tarifas elevadas para trasladarse desde el aeropuerto hacia hoteles y zonas turísticas.
En algunos casos, un viaje desde la zona hotelera de Tulum hasta la terminal aérea supera los mil 200 pesos, cifra que incluso puede resultar más cara que algunos boletos de avión nacionales.
Viajeros prefieren llegar a Cancún y viajar por carretera
Ante estos costos, muchos turistas comenzaron a optar por otra estrategia: aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Cancún y posteriormente trasladarse por carretera hasta Tulum.
Aunque Cancún se encuentra a más de 130 kilómetros, el destino ofrece más opciones de transporte, precios competitivos y una infraestructura consolidada que facilita el movimiento de visitantes.
Autobuses, transportes compartidos y renta de autos terminaron convirtiéndose en alternativas más económicas para muchos viajeros.
Esta situación debilitó directamente la competitividad del aeropuerto de Tulum y comenzó a impactar en las operaciones de las aerolíneas.
Empresas como JetBlue, Copa Airlines, Avianca y Volaris Costa Rica suspendieron o descartaron operaciones en la terminal debido a la baja demanda y a la falta de rentabilidad en algunas rutas.
Con estas salidas, el aeropuerto pasó de tener conexiones con 12 ciudades internacionales a operar únicamente vuelos directos hacia Atlanta, Dallas, Houston y Miami en Estados Unidos.
Datos de la Agencia Federal de Aviación Civil muestran una caída superior al 34 por ciento en tráfico internacional y cercana al 25 por ciento en pasajeros nacionales durante los primeros meses del año.
Además, la oferta total de asientos disponibles también sufrió una fuerte contracción.
Especialistas explican que las aerolíneas suelen reaccionar rápidamente cuando una ruta deja de ser rentable, especialmente en destinos donde los costos logísticos afectan directamente el flujo de pasajeros.
Problemas turísticos afectan al aeropuerto
La desaceleración aérea también refleja problemas más amplios en Tulum como destino turístico.
En los últimos años, el crecimiento acelerado de hoteles, desarrollos inmobiliarios y servicios elevó considerablemente los costos para visitantes nacionales y extranjeros.
Al mismo tiempo, persisten problemas como el arribo masivo de sargazo en playas y una creciente percepción de inseguridad derivada de hechos violentos registrados en la zona.
Esta combinación comenzó a afectar la imagen del destino, especialmente entre turistas que buscan experiencias premium y servicios de alta calidad.
La crisis ya alcanzó incluso al personal del aeropuerto.
Trabajadores de empresas de seguridad privada denunciaron recortes, restricciones de acceso y presiones para aceptar renuncias o traslados forzosos hacia Cancún debido a la disminución de actividad en la terminal.
Pese al panorama complicado, el Aeropuerto Internacional de Tulum fue nominado recientemente a los World Travel Awards como aeropuerto líder de México y Centroamérica.
La nominación refleja el contraste que vive actualmente la terminal: mientras su diseño y concepto reciben reconocimiento internacional, en la operación diaria enfrenta dificultades relacionadas con conectividad, costos y flujo de pasajeros.
Especialistas consideran que el verdadero reto del aeropuerto no será únicamente atraer más vuelos, sino resolver los problemas de transporte terrestre y recuperar la competitividad económica de Tulum frente a otros destinos turísticos del Caribe mexicano.
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