Vestir la indumentaria femenina de la región también representa una forma de expresar orgullo por las raíces culturales y participar en las celebraciones comunitarias, señaló Cristhian Moo Caamal.
Portar un hipil o un terno no es únicamente una elección de vestimenta. Para algunas personas de la diversidad sexual, también representa una manera de expresar su identidad, mantener el vínculo con sus raíces y participar en las tradiciones de la cultura maya.
Así lo expresó Cristhian Moo Caamal, secretario del colectivo Ya’ax Cheel, quien destacó la presencia de hombres que utilizan indumentaria tradicional femenina durante las fiestas populares de la región.
El representante reconoció que esta expresión todavía provoca extrañeza entre algunos habitantes de las comunidades de la zona maya. Sin embargo, consideró que las costumbres también deben ser espacios donde exista respeto hacia las distintas formas de vivir y manifestar la identidad cultural.
“Sí es un gran orgullo que alguien que se vista de mujer represente su cultura”, expresó.
La indumentaria tradicional también es identidad
Moo Caamal sostuvo que el uso de estas prendas permite que quienes las portan se involucren en las celebraciones desde una expresión propia, sin que ello signifique abandonar sus raíces o dejar de formar parte de sus comunidades.
En ese sentido, destacó la importancia de reconocer que la cultura maya se expresa de distintas maneras y que las personas de la diversidad sexual también participan en la conservación y difusión de sus tradiciones.
La discusión, explicó, no debe limitarse a la apariencia de quienes utilizan hipiles o ternos, sino considerar el significado cultural que estas prendas tienen para quienes las visten.
Una expresión presente en las fiestas populares
El secretario de Ya’ax Cheel también se refirió a las personas que utilizan estos atuendos en espectáculos como una actividad remunerada. Sobre este punto, manifestó respeto por las presentaciones y por las diferentes formas de expresión de quienes participan en ellas.
Como ejemplo de esta presencia en las costumbres peninsulares mencionó el Carnaval de La Presumida, donde los hombres que visten indumentaria de mestiza se han integrado a las celebraciones populares.
Para Moo Caamal, una mayor apertura social puede contribuir a que las personas ejerzan sus derechos y mantengan su participación en la vida cultural de sus comunidades.
El planteamiento coloca sobre la mesa un tema que combina tradición, identidad y diversidad: el reconocimiento de que las expresiones culturales no pertenecen a un solo grupo y que quienes forman parte de la diversidad sexual también pueden encontrar en ellas una forma de pertenencia y orgullo.
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