más

    Alemania allana el camino para demandar a los grandes del cambio climático

    Un tribunal alemán ha dado un giro histórico en la justicia climática al sentar un precedente legal que podría obligar a las grandes corporaciones emisoras de CO₂ a pagar por los daños del cambio climático. La decisión, aunque desfavorable para el demandante peruano, representa una victoria simbólica para las comunidades afectadas por la crisis ambiental global.

    Saúl Luciano Lliuya, agricultor y guía de montaña originario de Huaraz, Perú, demandó hace una década a la energética alemana RWE por su contribución al deshielo de los glaciares que alimentan las fuentes hídricas de su comunidad.

    Aunque el Tribunal de Apelación de Hamm desestimó la demanda, argumentando que el riesgo de inundación en la vivienda del demandante es apenas del 1% en los próximos 30 años, la corte reconoció por primera vez que las grandes empresas contaminantes pueden ser consideradas legalmente responsables por los daños climáticos.

    Un precedente para más de 40 casos climáticos en curso

    Este reconocimiento legal abre la puerta a que otros litigios similares prosperen, ya que actualmente existen más de 40 demandas en curso alrededor del mundo que buscan justicia frente a la devastación climática causada por industrias altamente emisoras. La defensa legal de Lliuya considera que, pese a perder el caso puntual, la sentencia “marca un hito jurídico” e impulsa nuevas vías para responsabilizar a las empresas de combustibles fósiles.

    “Hoy las montañas han ganado”, expresó Lliuya tras conocer el fallo. “Este fallo demuestra que los grandes contaminadores que impulsan el cambio climático finalmente pueden ser considerados legalmente responsables del daño que han causado”.

    Su abogada, Roda Verheyen, enfatizó que la decisión del tribunal valida la aplicación del derecho civil alemán en casos de impacto ambiental global. Aunque el riesgo específico fue considerado bajo, la corte reconoció el principio de responsabilidad climática de los grandes emisores.

    El precedente cobra relevancia en un momento en que los impactos del cambio climático ya son visibles en diversas regiones del mundo. En el caso de Perú, el retroceso glaciar ha alterado los ecosistemas y las economías locales. Más del 70% de los glaciares tropicales del planeta se encuentran en territorio peruano, y su acelerado derretimiento ha creado más de 3,000 nuevas lagunas, de las cuales al menos 500 son consideradas de alto riesgo.

    Una victoria parcial, pero con impacto potencial global

    Uno de los casos más alarmantes es el de la laguna Palcacocha, ubicada a 27 kilómetros de Huaraz. Desde 1975, su volumen ha aumentado 34 veces debido al deshielo de los glaciares que la alimentan.

    En 1941, un desprendimiento glaciar provocó un aluvión devastador. Actualmente, la laguna está bajo vigilancia constante y equipada con diques y tuberías de desagüe, aunque el peligro de desborde persiste.

    El caso de Lliuya surgió tras su contacto con activistas de la ONG alemana Germanwatch. Su historia se ha convertido en símbolo de la lucha de las comunidades rurales afectadas por el cambio climático frente a las grandes industrias contaminantes.

    Desde el Center for International Environmental Law, Sebastien Duyck destacó en redes sociales la importancia global del caso y el proceso exhaustivo seguido por el tribunal alemán, que estudió el litigio por más de una década.

    Aunque el tribunal no consideró viable el reclamo económico de Lliuya, dejó la puerta abierta para que otros casos con pruebas más contundentes sí logren que las corporaciones emisoras enfrenten consecuencias legales.

    También te puede interesar: El «robo de viento»: la sombra que acecha a los parques eólicos del futuro

     

    Artículos relacionados