La solicitud de indicación geográfica ante el IMPI busca distinguir a quienes realizan esta actividad con permisos y capacitación y reforzar la conservación de la especie.
La actividad turística relacionada con el tiburón toro en Playa del Carmen busca una protección que vaya más allá de la conservación de la especie. Prestadores autorizados y autoridades impulsan una indicación geográfica que permitiría distinguir esta experiencia turística y fortalecer las condiciones bajo las que se realiza.
La solicitud para obtener la protección denominada “Tiburón Toro de Playa del Carmen, Quintana Roo” fue presentada por el Gobierno de Quintana Roo ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) el 25 de mayo de 2026. El organismo publicó los datos del procedimiento en el Diario Oficial de la Federación el 29 de mayo.
Esto significa que la protección todavía no está concedida. El IMPI estableció que la publicación de mayo no constituye una resolución sobre la procedencia de la solicitud, sino una etapa del procedimiento para que terceros con interés puedan presentar observaciones u objeciones.
La propuesta tiene como uno de sus objetivos diferenciar a los prestadores que cuentan con permisos, experiencia y capacitación frente a quienes ofrecen recorridos sin cumplir con las condiciones requeridas. Candy López, permisionaria autorizada por la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), señaló que esta distinción podría ayudar a ordenar una actividad que depende directamente de la presencia estacional de los ejemplares.
El tema adquiere relevancia porque Playa del Carmen cuenta con una zona marina reconocida oficialmente como sitio de agregación del tiburón toro. La Subzona de Uso Público Tiburón Toro forma parte de la Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano y comprende un polígono de poco más de 10 hectáreas frente a las costas del municipio.
Una actividad turística que depende de una especie protegida
El tiburón toro (Carcharhinus leucas) llega de manera recurrente a las costas de Playa del Carmen durante una temporada específica. El programa de manejo de la Reserva de la Biosfera establece que los ejemplares permanecen en la zona principalmente entre noviembre y marzo.
La documentación presentada ante el IMPI señala que la actividad turística se desarrolla bajo dos modalidades: observación y atracción. En la primera, los tiburones aparecen de manera espontánea en la zona; en la segunda, buzos especializados utilizan una cantidad controlada de carnada como atrayente olfativo.
Sin embargo, el marco ambiental establece límites claros para la interacción con los animales. En la zona destinada al tiburón toro está permitida la observación de ejemplares únicamente como turismo de bajo impacto y con acompañamiento de guías especializados.
Además, están prohibidas acciones como tocar, perseguir, bloquear el paso o capturar a los tiburones. También están restringidos el buceo libre, la pesca comercial, la alteración del fondo marino y el uso de luces directas para observar a los ejemplares.
Estas reglas explican por qué los prestadores autorizados consideran importante establecer una diferenciación dentro de la actividad. La protección no solo tendría un componente comercial, sino que podría contribuir a identificar a quienes trabajan bajo protocolos ambientales y de seguridad.
Candy López señaló que la presencia de los llamados “buzos pirata” ha disminuido, aunque todavía representa una preocupación para quienes realizan la actividad de manera formal. El riesgo, explicó, está relacionado con que personas sin experiencia suficiente ingresen a una actividad que requiere conocimiento de la especie y de las reglas establecidas para la zona.
El reto es proteger al tiburón sin perder la actividad turística
La eventual indicación geográfica llega en un momento en que Playa del Carmen busca consolidar el turismo de naturaleza como una actividad compatible con la conservación. La propia solicitud presentada ante el IMPI plantea que el tiburón toro se convirtió en un elemento representativo de la identidad local y de una actividad turística desarrollada bajo regulación federal.
Además, el Gobierno de Playa del Carmen ha incorporado la conservación del tiburón toro dentro de sus acciones de educación ambiental. En julio realizó la segunda edición del Tiburón Toro Fest, con participación de especialistas, prestadores de servicios, organizaciones ambientales y comunidad científica.
La intención de proteger la actividad también tiene un componente científico. Un proyecto de fotoidentificación desarrollado con prestadores y especialistas ha utilizado miles de fotografías para identificar individualmente a los ejemplares que llegan a la zona. Ese trabajo permite conocer mejor sus movimientos y permanencia frente a Playa del Carmen.
Por ello, la discusión sobre la indicación geográfica no se reduce a crear una marca para vender recorridos. El verdadero desafío consiste en lograr que el reconocimiento comercial esté acompañado de reglas que mantengan las condiciones ambientales que hacen posible la presencia de los tiburones.
Subzona de Uso Público Tiburón Toro
La propuesta presentada ante el IMPI delimita la zona protegida frente a Playa del Carmen y vincula la actividad con la Subzona de Uso Público Tiburón Toro. El documento oficial también reconoce que esta experiencia forma parte de la identidad de la comunidad local.
El siguiente paso corresponde al procedimiento ante el IMPI. Mientras no exista una declaración de protección, la indicación geográfica debe considerarse una solicitud en trámite y no un reconocimiento ya otorgado.
Para los prestadores certificados, el objetivo es que esa eventual protección permita diferenciar el trabajo profesional de las ofertas irregulares. Para la conservación, el desafío será que el crecimiento de la actividad turística no termine alterando precisamente el ecosistema que atrae cada temporada a los tiburones.
Playa del Carmen se encuentra así ante una oportunidad particular: convertir una especie emblemática en un referente de turismo de naturaleza, pero bajo condiciones que pongan primero la conservación y el manejo responsable de los ejemplares.
Los tiburones toro regresarán nuevamente a la zona durante los próximos meses. Con ellos comenzará otra temporada de una actividad que mueve visitantes y prestadores especializados, mientras continúa el proceso para determinar si Playa del Carmen obtiene una figura jurídica que podría cambiar la forma en que se reconoce y protege este segmento turístico.
También te puede interesar: Estefanía Mercado busca regularizar asentamientos irregulares y analiza reubicaciones en Playa del Carmen




