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    Récord alarmante: el CO₂ supera las 430 ppm y anticipa un futuro incierto

    El dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó un nuevo máximo histórico durante mayo de 2025, superando por primera vez las 430 partes por millón (ppm), según datos del Instituto Scripps de Oceanografía y la NOAA. Las mediciones, realizadas en el emblemático Observatorio Mauna Loa en Hawái, confirman la aceleración del cambio climático impulsado por el uso persistente de combustibles fósiles.

    Este incremento, que representa un aumento de más de 3 ppm respecto a mayo de 2024, alarma a la comunidad científica. Las cifras exactas señalan que el promedio mensual fue de 430,2 ppm según Scripps, y 430,5 ppm según la NOAA, muy por encima de los 280 ppm registrados al inicio de la Revolución Industrial.

    El responsable del Programa Scripps de CO₂, Ralph Keeling, fue contundente: “Otro año, otro récord. Es triste”. La frase resume la frustración de la comunidad científica frente a la falta de resultados efectivos tras décadas de advertencias.

    Las causas del aumento sostenido

    Los científicos coinciden en que este nuevo récord no es una sorpresa, sino el resultado predecible de la quema masiva de carbón, petróleo y gas natural. Estos combustibles siguen siendo las principales fuentes de energía a nivel mundial, pese a las promesas de transición hacia fuentes limpias.

    Al liberarse durante la combustión, el CO₂ se acumula en la atmósfera a un ritmo que supera la capacidad de absorción de los sumideros naturales como bosques y océanos. Este desbalance favorece el calentamiento global y desencadena fenómenos climáticos extremos.

    Aunque la acumulación del gas no puede observarse a simple vista, su impacto es tangible: océanos más cálidos, derretimiento de glaciares, sequías severas y pérdida acelerada de biodiversidad.

    A lo largo de 67 años, las mediciones en Mauna Loa han permitido construir un registro detallado del CO₂ atmosférico. Este registro, conocido como la Curva de Keeling, demuestra una tendencia ascendente constante, sin indicios de reversión, incluso en los años con reducción momentánea de emisiones por crisis económicas o sanitarias.

    ¿Qué nos espera en 2050?

    Las proyecciones científicas alertan que, de no modificarse de forma drástica el modelo energético actual, el CO₂ podría superar las 500 ppm en las próximas tres décadas. Sería un escenario sin precedentes desde hace más de 30 millones de años, cuando la Tierra era un planeta radicalmente distinto, sin presencia humana.

    Ralph Keeling advierte que el nivel actual de CO₂ ya sitúa a la humanidad fuera del rango climático en el que se desarrollaron las civilizaciones. Señala que estos niveles afectan no solo al clima, sino a toda la estabilidad de los sistemas naturales y económicos.

    La comparación histórica es contundente. En 2013, el mundo superó las 400 ppm por primera vez. Apenas 12 años después, ya se superan las 430 ppm. Esto indica una velocidad de acumulación sin precedentes, con efectos potenciales que podrían agravarse exponencialmente.

    Los datos también reflejan la insuficiencia de las políticas internacionales. A pesar de tratados como el Acuerdo de París, las emisiones globales siguen en ascenso. Según los expertos, sin una transformación energética profunda y rápida, los compromisos actuales no evitarán los peores escenarios proyectados.

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