En Quintana Roo, recordar a los muertos también tiene un nombre en lengua maya: Hanal Pixán, una tradición que literalmente significa “comida de las ánimas” y que mantiene una relación estrecha entre la memoria, la familia y la gastronomía.
La celebración se realiza tradicionalmente del 31 de octubre al 2 de noviembre. Aunque coincide con las fechas del Día de Muertos, no se trata simplemente de la misma festividad con otro nombre.
El Hanal Pixán pertenece a la tradición maya de la Península de Yucatán. Con el paso del tiempo incorporó elementos de las creencias religiosas introducidas durante la época colonial, pero conservó sus propias formas de recordar a quienes murieron.
En Playa del Carmen, esta tradición tendrá una celebración pública del 30 de octubre al 3 de noviembre en la Plaza 28 de Julio y la Quinta Avenida. El programa contempla rituales, altares y gastronomía, además de la posibilidad de probar el tradicional mucbipollo.
Pero la esencia del Hanal Pixán está en los hogares. Las familias preparan mesas con alimentos y bebidas para recibir simbólicamente a sus seres queridos fallecidos y mantener vivo el vínculo con ellos.
Por qué se llama Hanal Pixán
Hanal significa “comida” y pixán hace referencia al alma. Por eso, Hanal Pixán puede traducirse como “comida de las ánimas”.
La tradición parte de la creencia de que las almas reciben permiso para visitar temporalmente a sus familiares durante estos días. La comida se convierte entonces en una forma de recibirlas.
Las familias preparan los platillos que disfrutaban sus seres queridos y colocan fotografías, veladoras, flores y otros objetos relacionados con ellos.
Por eso, cada ofrenda puede ser diferente. No existe una mesa idéntica para todas las familias ni una lista obligatoria de alimentos.
Lo importante es que los elementos colocados tengan un significado para quienes participan. La ofrenda puede incluir desde la comida favorita de una persona fallecida hasta objetos que utilizaba cuando estaba viva.
Tres días dedicados a las ánimas
El Hanal Pixán tradicional se divide en tres jornadas.
El 31 de octubre está dedicado a los niños fallecidos y se conoce como u hanal palal. En las mesas pueden colocarse dulces, juguetes, frutas, velas de colores y flores.
El 1 de noviembre corresponde a los adultos fallecidos y recibe el nombre de u hanal nucuch uinicoob. Las ofrendas incorporan velas blancas, alimentos, bebidas y objetos que pertenecieron o estaban relacionados con la vida de los difuntos.
El 2 de noviembre está dedicado a todas las ánimas. En esta jornada pueden realizarse rezos y oraciones en los cementerios, además de mantenerse las mesas de ofrenda.
En algunas comunidades también existe el bix, conocido como la octava. Se realiza ocho días después y representa una despedida de las ánimas antes de su regreso.
El mucbipollo es el gran protagonista de la mesa
Si existe un platillo especialmente asociado con el Hanal Pixán, es el mucbipollo o pib.
Se trata de un gran tamal elaborado con masa de maíz y manteca, relleno con carne y otros ingredientes. Tradicionalmente se envuelve en hoja de plátano y se cocina bajo tierra en un horno conocido como pib o muuk.
Su elaboración es parte importante de la tradición. El maíz ocupa un lugar central en la cultura maya y el pib se convierte durante estas fechas en una de las principales ofrendas para las ánimas.
Además del mucbipollo, en las mesas pueden encontrarse tamales de x’pelón, frutas de temporada, jícamas, mandarinas y naranjas.
También son comunes los dulces de papaya, coco y pepita, mientras que el xec, una mezcla de frutas de temporada con chile molido, forma parte de la gastronomía asociada con estas fechas.
En algunas regiones también se colocan platillos como relleno negro y escabeche. La selección depende de las costumbres de cada familia y de los alimentos que disfrutaban los difuntos.
El tan chucuá y el balché entre las bebidas tradicionales
La gastronomía del Hanal Pixán también incluye bebidas que forman parte de la tradición maya.
Una de ellas es el tan chucuá, preparado con masa de maíz, cacao, pimienta y anís. Tradicionalmente se sirve en jícaras y puede formar parte de las ofrendas.
Otra bebida asociada con la celebración es el balché, de carácter ritual y elaborada tradicionalmente a partir de la corteza del árbol del mismo nombre.
Estas bebidas acompañan los alimentos colocados en las mesas y forman parte de una tradición gastronómica que conecta los productos de la tierra con la memoria de los antepasados.
El cacao, el maíz, las frutas y otros ingredientes de la región adquieren así un significado que va más allá de la comida cotidiana.
La mesa es el corazón de la celebración
Uno de los elementos centrales del Hanal Pixán es la mesa que funciona como altar.
Puede colocarse en el interior de una vivienda, debajo de un árbol, cerca de una sepultura o en otro espacio destinado para recibir simbólicamente a las ánimas.
Sobre ella se colocan alimentos y bebidas, además de fotografías, flores y veladoras.
La cruz verde representa a la ceiba, considerada el árbol de la vida. El incienso también ocupa un lugar importante y se relaciona simbólicamente con el camino de las ánimas hacia la ofrenda.
El agua y la sal forman parte de los elementos tradicionales. También pueden colocarse objetos personales, ropa, calzado o herramientas de trabajo que pertenecieron a los fallecidos.
En el caso de los niños, los altares suelen incorporar colores más vivos, juguetes y dulces. Para los adultos pueden colocarse objetos relacionados con sus actividades y costumbres.
La ofrenda, por tanto, funciona como una representación de la persona a quien está dedicada.
Playa del Carmen llevará la tradición a sus espacios públicos
En Playa del Carmen, el Hanal Pixán también se ha convertido en una celebración abierta a residentes y visitantes.
Este año, las actividades están programadas del 30 de octubre al 3 de noviembre en la Plaza 28 de Julio y la Quinta Avenida. El programa contempla rituales, altares y actividades relacionadas con la tradición, además de gastronomía.
Entre los atractivos anunciados está la posibilidad de conocer y probar el mucbipollo, uno de los alimentos más representativos de esta celebración.
La presencia de esta tradición en espacios públicos permite acercar a residentes y visitantes a una expresión cultural que sigue teniendo su principal raíz en las familias y comunidades de la Península de Yucatán.
El Hanal Pixán no se limita a recordar a los muertos. También conserva una forma de entender la relación entre la vida, la muerte, la tierra y la comida.
Por eso, cuando una familia prepara un pib, coloca frutas, sirve una bebida o enciende una vela frente a una fotografía, no está únicamente siguiendo una costumbre. Está reconstruyendo una memoria familiar y manteniendo vivo un vínculo con quienes ya no están.
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