La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, expresó este jueves su rechazo a la decisión del gobierno de Donald Trump de imponer un arancel del 25% a los automóviles y camiones ligeros importados a Estados Unidos. Durante su conferencia matutina, la mandataria advirtió que esta medida unilateral representa un golpe a la integración económica y productiva de América del Norte, especialmente en el sector automotriz.
“Por supuesto que no estamos de acuerdo con esta decisión unilateral. Cualquier arancel de este tipo afecta la integración que tenemos entre México y Estados Unidos. Nosotros no competimos, nos complementamos”, afirmó la jefa del Ejecutivo.
“El T-MEC debe fortalecerse, no debilitarse”
Sheinbaum señaló que la prioridad de su administración es proteger los empleos y mantener la estabilidad económica, por lo que ya se han establecido pláticas con funcionarios del gobierno estadounidense para evitar mayores afectaciones al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
“Estamos buscando, junto con el gobierno de Estados Unidos, que se fortalezca el T-MEC. Es la herramienta que permite a Norteamérica competir con otras regiones del mundo, particularmente con China”, puntualizó.
México, clave en la industria automotriz norteamericana
La mandataria recordó que México exportó cerca de 2.5 millones de vehículos a Estados Unidos en 2024, destacando la profunda interdependencia entre ambas naciones en la industria automotriz. En muchos casos, explicó, las autopartes cruzan varias veces la frontera antes de ensamblarse como vehículo completo.
“Esta es una integración que se ha dado por décadas. Aquí se fabrican autopartes, allá se les incorpora otro producto y luego vuelven. Cualquier arancel afecta directamente esa cadena productiva binacional”, explicó Sheinbaum.
La polémica se desató el pasado 26 de marzo, cuando el presidente Donald Trump anunció desde la Casa Blanca un nuevo paquete de aranceles para proteger la industria estadounidense, que incluye un 25% de impuesto a todos los automóviles y camiones ligeros fabricados fuera del país. La medida entrará en vigor el 2 de abril.
“Vamos a cobrar a los países por hacer negocios en nuestro país y tomar nuestros trabajos. Si no se fabrican en Estados Unidos, pagarán un arancel”, sentenció Trump durante la firma de la orden ejecutiva.
La decisión ha generado preocupación en los mercados, con caídas en bolsas internacionales y advertencias de analistas sobre un impacto directo en los precios de los vehículos, así como posibles pérdidas de empleo en toda la región.
México insiste en el diálogo
Sheinbaum concluyó que el gobierno mexicano mantendrá el diálogo con Washington y reiteró que las decisiones económicas deben buscar el beneficio conjunto.
“Lo que buscamos es que no se afecte esta integración comercial y que se protejan los empleos en ambos países. Seguimos en pláticas, y nuestra posición es clara: defendemos la soberanía y la estabilidad económica de México”, declaró.
El anuncio de Trump marca una nueva escalada en su estrategia proteccionista, mientras México apuesta por mantener la cooperación regional como motor de desarrollo y competitividad frente a otras potencias globales.
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