Aprueban en Suiza cápsula de eutanasia diseñada por el controvertido ‘Doctor Muerte’

La Sarcocápsula, una cabina portátil que permite a personas con enfermedades terminales morir de forma asistida, ya puede usarse legalmente en Suiza. El dispositivo fue desarrollado por el médico australiano Philip Nitschke, conocido internacionalmente como el “Doctor Muerte” por su militancia en favor de la eutanasia y su activismo a través de la organización Exit International.

Este país europeo permite el suicidio asistido bajo estrictas condiciones: el solicitante debe tener una enfermedad incurable y dolorosa, además de estar en pleno uso de sus facultades mentales. Según las autoridades sanitarias suizas, la aprobación de este nuevo dispositivo no modifica las leyes existentes, pero introduce una alternativa tecnológica que promete una muerte más rápida, sin dolor y con total autonomía.

La Sarcocápsula fue diseñada para facilitar una experiencia de eutanasia menos clínica. Se activa desde su interior mediante un botón o control externo y libera una gran cantidad de nitrógeno, lo que desplaza el oxígeno en la cabina. En pocos minutos, la persona pierde la conciencia sin sensación de asfixia ni sufrimiento, según afirman sus creadores.

Philip Nitschke explicó que el objetivo es que los pacientes no dependan de una inyección administrada por un médico ni de un entorno hospitalario. “Queremos que quienes deseen terminar con su vida lo hagan en sus propios términos, sin intervención médica directa y con total dignidad”, afirmó el doctor en una entrevista previa.

Actualmente no hay procedimientos programados en Suiza con esta cápsula, pero se estima que el costo de uso rondará los 300 dólares. El aparato también cuenta con supervisión remota para garantizar que se emplee bajo condiciones legales.

Una alternativa polémica y exclusiva de Suiza

A diferencia de países como Países Bajos o Bélgica, donde la eutanasia se practica incluso en menores de edad con condiciones terminales, en Suiza solo se autoriza en casos muy específicos. Los pacientes deben someterse a una evaluación médica estricta y solo un pequeño grupo de doctores, alrededor de 40 en todo el país, están certificados para validar los casos.

Además del dictamen médico, los interesados deben pagar una suma aproximada de 70 mil pesos mexicanos para cubrir los trámites legales y logísticos requeridos. Esto convierte a la eutanasia legal en Suiza en una alternativa limitada a quienes tienen recursos económicos y el respaldo de un diagnóstico terminal.

El desarrollo y aprobación de la Sarcocápsula han reavivado el debate ético sobre los límites del suicidio asistido. Mientras sus defensores la celebran como una herramienta de libertad y compasión, sus críticos argumentan que banaliza la muerte y podría abrir la puerta a presiones sobre personas vulnerables.

La cápsula de Nitschke ya había generado controversia cuando fue presentada por primera vez en 2017. Su diseño futurista, similar al de una nave espacial, fue pensado para restarle dramatismo al momento de morir. El dispositivo puede ser impreso en 3D y transportado con facilidad, lo que según Exit International, lo convierte en una opción más accesible en comparación con otros métodos médicos más costosos y dependientes de terceros.

En Suiza, el debate sobre su implementación legal continúa. Sin embargo, con esta autorización, el país reafirma su posición como uno de los pocos lugares del mundo donde la muerte asistida es posible sin intervención médica directa.

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