La Unión Europea busca acelerar deportaciones al ampliar el concepto de ‘país seguro’ para solicitantes de asilo

La Comisión Europea propuso este martes modificar las reglas migratorias para permitir que los países de la Unión Europea (UE) puedan enviar a solicitantes de asilo a terceros países considerados seguros, incluso si no tienen vínculos directos con ellos. Esta medida, calificada por Bruselas como una herramienta para “gestionar más eficientemente” las solicitudes, podría redefinir las prácticas de acogida en el bloque.

Magnus Brunner, comisario europeo de Interior, afirmó que la iniciativa responde a “una presión migratoria significativa” que enfrentan los Estados miembros. A través de esta propuesta, se permitiría declarar inadmisibles los pedidos de asilo si el solicitante pudiera recibir protección efectiva en otro país.

El concepto de “país seguro” se flexibilizaría para incluir a cualquier nación por la que haya transitado el migrante, aunque no exista una conexión previa como residencia, trabajo o lazos familiares, como exige actualmente la normativa europea. Además, la nueva regla eliminaría el efecto suspensivo de las apelaciones contra decisiones de deportación, lo que aceleraría los traslados.

Esta reforma también permitiría enviar a los solicitantes a países con los que la UE tenga acuerdos, incluso si no hubo tránsito por esos territorios. Esto abre la puerta a posibles pactos con naciones de África, Medio Oriente o Asia para recibir a migrantes rechazados.

Críticas a una propuesta que prioriza las deportaciones sobre los derechos humanos

La propuesta aún debe ser aprobada por el Parlamento Europeo y los 27 Estados miembros, pero ya ha generado reacciones en organizaciones de derechos humanos. Sarah Chander, directora de la Iniciativa Equinox para la Justicia Racial, acusó a la UE de “distorsionar en forma cínica el concepto de seguridad para satisfacer sus propios fines represivos”.

Las normas actuales solo permiten rechazar una solicitud de asilo si el migrante tiene una conexión genuina con un país tercero considerado seguro. El nuevo enfoque rompe con ese principio al permitir devoluciones simplemente por haber transitado por dicho país o en base a acuerdos institucionales.

La Comisión defiende que este mecanismo dotará de mayor agilidad a los procesos migratorios y reforzará la capacidad del bloque para gestionar la llegada de personas. Sin embargo, los críticos sostienen que representa un retroceso en términos de protección humanitaria, al reducir las garantías para quienes huyen de conflictos o persecución.

En abril, cerca de 20 mil personas llegaron por mar desde el norte de África. Muchas de ellas provenían de lugares distantes como Bangladesh, Eritrea, Pakistán y Siria. Con el nuevo marco propuesto, gran parte de estas personas serían consideradas inadmisibles y, potencialmente, retornadas a países donde solo hicieron escala.

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