En una jugada que marca un antes y un después en la regulación digital de EE. UU., el presidente Donald Trump firmó este lunes la llamada «Take It Down Act». Es la primera ley federal que penaliza la difusión no consensuada de imágenes sexuales, reales o creadas mediante inteligencia artificial (IA). La normativa, respaldada por ambas cámaras del Congreso y promovida públicamente por Melania Trump, busca frenar un fenómeno creciente: la extorsión sexual con montajes digitales hiperrealistas.
Durante la ceremonia de promulgación en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, Trump declaró: «Cualquiera que difunda intencionalmente imágenes explícitas sin el consentimiento de otra persona enfrentará hasta tres años de prisión». Además, advirtió que las plataformas que alojen este tipo de contenido y no lo eliminen con rapidez podrían asumir responsabilidades civiles.
El texto obliga a redes sociales y sitios web a establecer mecanismos eficaces para eliminar imágenes íntimas tras ser notificadas por las víctimas. Según la Casa Blanca, esta ley responde al auge de los llamados «deepfakes», imágenes o videos falsos generados con IA que se han utilizado para acosar, humillar o extorsionar, especialmente a mujeres y menores.
Melania Trump y el rostro humano del abuso digital
La primera dama, quien respaldó la iniciativa desde marzo, acompañó a su esposo en la ceremonia y compartió el escenario con jóvenes víctimas de este tipo de agresión. Una de ellas, una adolescente de Texas, sufrió la creación de montajes pornográficos hechos por un compañero de escuela. El contenido fue difundido en Snapchat.
«Las chicas simplemente lloraron y lloraron y lloraron, estaban avergonzadas», relató la madre de una de las afectadas, Anna Berry McAdams, en declaraciones previas a la AFP. Este caso fue clave para impulsar la movilización pública a favor de leyes que protejan a las víctimas.
Hasta ahora, solo estados como California y Florida contaban con leyes específicas contra estos delitos. La nueva legislación federal representa un avance, aunque varios expertos advierten que su eficacia dependerá de cómo se implemente y de su capacidad para adaptarse a nuevas amenazas tecnológicas.
La criminóloga Renée Cummings, experta en IA de la Universidad de Virginia, señaló que se trata de un paso importante pero insuficiente. «Debemos garantizar que las medidas legislativas protejan a la sociedad y castiguen a los perpetradores sin sofocar la libertad de expresión», afirmó.
Grupos de defensa de los derechos digitales, como la Electronic Frontier Foundation, han criticado la ley. Acusan que incluye definiciones vagas y que carece de salvaguardas claras, lo que podría abrir la puerta a censura indebida. Según este organismo, «las buenas intenciones por sí solas no bastan para hacer una buena ley».
Con este movimiento, Trump responde a una preocupación creciente sobre los riesgos de la IA en la privacidad. Sin embargo, aún no está claro si esta norma bastará para frenar un fenómeno que evoluciona más rápido que el aparato legislativo.
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