Reino Unido congela pacto comercial con Israel por Gaza y aumenta presión diplomática

El Reino Unido suspendió las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con Israel, intensificando su presión diplomática en respuesta a la ofensiva militar israelí sobre Gaza y la crisis humanitaria que ha generado. Además de paralizar el tratado comercial, Londres impuso nuevas sanciones a grupos de colonos israelíes en Cisjordania y convocó a la embajadora Tzipi Hotovely.

En un discurso ante el Parlamento, el primer ministro Keir Starmer calificó de «horrorizante» la situación en Gaza. «Reiteramos nuestra exigencia de un alto el fuego como única vía para liberar a los rehenes. Reiteramos nuestra oposición a los asentamientos en Cisjordania y nuestra exigencia de aumentar de forma masiva la asistencia humanitaria», declaró.

Mientras tanto, el Ministerio de Exteriores de Israel acusó al gobierno británico de actuar por «obsesión antiisraelí» y por «consideraciones políticas internas». En un comunicado, su portavoz Oren Marmostein criticó la decisión de Londres y la calificó de dañina para la economía británica.

ONU advierte sobre catástrofe infantil en Gaza

La decisión británica coincide con un llamado urgente de la ONU. Tom Fletcher, subsecretario general para Asuntos Humanitarios, advirtió que unos 14 mil bebés podrían morir en las próximas 48 horas si no se permite el ingreso inmediato de alimentos. «Aunque técnicamente los camiones ya están en Gaza, los productos aún no llegan a los civiles. Permanecen justo al otro lado de la frontera», denunció en la BBC.

El domingo por la noche, el primer ministro Benjamin Netanyahu anunció que permitirá el ingreso de una cantidad limitada de alimentos. Sin embargo, Fletcher calificó estas medidas como «una gota en el océano» y «totalmente insuficientes» para atender la emergencia.

Según cifras de los rescatistas palestinos, al menos 97 personas murieron entre la noche del lunes y la mañana del martes en bombardeos israelíes, incluidos niños y mujeres. Las zonas más golpeadas han sido el norte y el centro de la franja de Gaza.

En paralelo, España, Irlanda, Eslovenia y Luxemburgo pidieron a la Unión Europea revisar los acuerdos con Israel. Calificaron la situación en Gaza como «hambruna inducida» y exigieron mayor presión diplomática.

Desde Jerusalén, altos funcionarios israelíes han rechazado cualquier «imposición externa». El ministro Gideon Saar advirtió: «Quiero decirle a todos los países, especialmente a aquellos con un pasado colonial, que esta es una nación orgullosa, que no aceptará ningún dictado sobre su seguridad nacional».

El presidente Donald Trump, en una breve declaración desde Florida, evitó criticar directamente a Israel pero insistió en la urgencia de un cese al fuego humanitario. «Salvar vidas inocentes debe ser prioridad, y eso incluye liberar a los rehenes lo antes posible», afirmó.

La presión internacional contra Israel ha aumentado, pero los analistas coinciden en que es poco probable que el gobierno de Netanyahu ceda sin resultados concretos en el combate contra Hamas. Mientras tanto, el tiempo corre para miles de civiles atrapados en Gaza sin acceso a comida ni medicinas.

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