Los delitos y «narcovínculos» por los que Hernán Bermúdez es acusado ante la justicia de Tabasco

El exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, enfrenta una orden de aprehensión emitida por la Fiscalía General del Estado (FGE) desde febrero de 2025, por su presunta participación en los delitos de extorsión, secuestro y asociación delictuosa, vinculados a la célula criminal La Barredora, previamente aliada al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Según el Código Penal de Tabasco, estas acusaciones podrían acumular hasta 90 años de prisión, además de multas, decomiso de bienes e inhabilitación para cargos públicos. La gravedad de los cargos se ve reflejada en sanciones que contemplan hasta 40 años por extorsión con violencia, 25 a 30 años por secuestro agravado, y 6 a 20 años por asociación delictuosa. El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó en una conferencia el 23 de julio de 2025 que Bermúdez, conocido como “Comandante H”, está bajo una ficha roja de Interpol tras huir de México el 26 de enero de 2025 desde Mérida, Yucatán, con destino a Panamá, haciendo escala en España y posiblemente ubicado en Brasilia, Brasil.

La investigación, iniciada en noviembre de 2024, se fortaleció con reportes de inteligencia de la SSPC, la FGE, la Fiscalía General de la República (FGR) y filtraciones de Guacamaya Leaks, que desde 2019 señalaban a Bermúdez por extorsión, protección a huachicoleros y designación de mandos corruptos. El caso ha generado controversia debido a la cercanía de Bermúdez con Adán Augusto López, exgobernador de Tabasco y actual coordinador de Morena en el Senado.

La presidenta Claudia Sheinbaum, en su conferencia matutina, reiteró que “no se protegerá a nadie”, enfatizando que las investigaciones seguirán su curso sin encubrimientos. Sin embargo, un intento de Bermúdez por obtener un amparo en Tijuana en abril de 2025 fracasó. El juez Alfonso Javier Flores Padilla invalidó el recurso por falta de competencia territorial, incumplimiento de requisitos económicos y desistimiento tácito, calificándolo como un “amparo buscapiés” para ganar tiempo.

La situación expone fallas en los controles internos de la seguridad pública en Tabasco y ha intensificado el escrutinio sobre las redes de protección a grupos delictivos. Mientras Bermúdez permanece prófugo, las autoridades mexicanas e internacionales refuerzan esfuerzos para su captura, en un caso que subraya los desafíos de combatir la corrupción y el crimen organizado en el país.

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