Grupo Carso acordó adquirir el 30 por ciento que TotalEnergies mantiene en el Bloque 30 ubicado en aguas someras del Golfo de México una operación que refuerza la creciente presencia del conglomerado de Carlos Slim en el sector energético y se suma a sus recientes inversiones en los campos Zama Ichalkil Pokoch e Ixachi
Grupo Carso dio un nuevo paso en su estrategia de expansión dentro de la industria petrolera mexicana. El conglomerado de Carlos Slim alcanzó un acuerdo para adquirir la participación de 30 por ciento que TotalEnergies posee en el Bloque 30, un área de exploración y producción ubicada en aguas someras del Golfo de México.
La operación se realizará a través de Mx Delta NRG 1, filial de Zamajal. En esta última sociedad, Grupo Carso mantiene una participación de 80 por ciento, mientras Control Empresarial de Capitales posee el 20 por ciento restante.
Sin embargo, la transacción todavía deberá obtener las autorizaciones gubernamentales correspondientes antes de concretarse. Una vez concluido el proceso, Harbour Energy conservará una participación de 70 por ciento y continuará como operador del bloque. Por su parte, Mx Delta NRG 1 controlará el 30 por ciento adquirido a la compañía energética francesa.
Más allá de la operación individual, el acuerdo refleja una estrategia más amplia. Grupo Carso ha incrementado durante los últimos meses su exposición al negocio de hidrocarburos mediante adquisiciones, participaciones en campos petroleros y acuerdos de inversión vinculados con Petróleos Mexicanos.
El Bloque 30 incorpora el yacimiento Kan a la estrategia de Carso
El activo que ahora busca incorporar Grupo Carso está localizado en la Cuenca Salina del Istmo, aproximadamente a 29 kilómetros de la costa mexicana. Además, dentro de esta área se encuentra el descubrimiento petrolero Kan, uno de los elementos que elevan la relevancia estratégica de la operación.
El Bloque 30 comprende una superficie aproximada de 30.5 kilómetros cuadrados. Los pozos asociados al proyecto alcanzan profundidades de entre 3 mil 300 y 3 mil 750 metros, mientras el tirante de agua se encuentra entre 40 y 50 metros.
El contrato correspondiente funciona bajo un esquema de producción compartida y tiene como objetivo la exploración y extracción de aceite ligero. Fue adjudicado en abril de 2018 por la entonces Comisión Nacional de Hidrocarburos al consorcio integrado originalmente por Premier Oil, Deutsche Erdöl México y Sep Block 30.
Posteriormente, la composición empresarial cambió hasta quedar bajo las participaciones actuales de Harbour Energy y TotalEnergies. El contrato cuenta con un plazo de 25 años, por lo que la entrada de la filial vinculada a Grupo Carso colocaría al conglomerado dentro de un proyecto petrolero con horizonte de largo plazo.
La adquisición también resulta significativa por la ubicación del activo. La Cuenca Salina del Istmo forma parte de las regiones petroleras del Golfo de México donde distintas compañías han desarrollado actividades de exploración, mientras el sector energético nacional enfrenta el desafío de sostener y recuperar los niveles de producción de hidrocarburos.
Por ello, la compra del 30 por ciento no aparece como un movimiento aislado. En cambio, se integra a una secuencia de inversiones mediante las cuales el grupo empresarial ha construido una cartera cada vez más amplia de intereses petroleros en México.
Grupo Carso acelera inversiones en campos petroleros mexicanos
En marzo de 2026, Zamajal concretó la adquisición de una participación adicional de 30.1 por ciento en Talos Energy México 7. Esta compañía posee, a su vez, una participación de 17.4 por ciento en el campo Zama, uno de los descubrimientos petroleros más relevantes de los últimos años en aguas someras mexicanas.
Posteriormente, en mayo, el grupo alcanzó otro acuerdo con Harbour Energy para adquirir una participación adicional de 5 por ciento en Zama por 75.25 millones de dólares. Con esa operación, la participación indirecta de Zamajal en el activo se elevaría a cerca de 17.84 por ciento, mientras Pemex mantendría el 50.43 por ciento.
Asimismo, la expansión energética de Carso incluye los campos Ichalkil y Pokoch. En enero, el conglomerado acordó adquirir Fieldwood México a Lukoil por 270 millones de dólares y asumir una deuda de 330 millones. La compañía adquirida opera y posee una participación de 50 por ciento en ambos campos.
Esa transacción permanece sujeta a los permisos regulatorios correspondientes. Además, requiere una autorización estadounidense, por lo que su conclusión depende todavía del cumplimiento de distintas condiciones oficiales.
La estrategia también se extiende a proyectos desarrollados directamente con Pemex. En septiembre de 2025, Grupo Carso firmó un contrato con la petrolera estatal por un monto de hasta mil 991 millones de dólares para financiar y perforar hasta 32 pozos en el campo terrestre Ixachi durante un periodo de tres años.
De acuerdo con las condiciones previstas para ese proyecto, los primeros pagos comenzarían en enero de 2027. Así, el conglomerado participa no solamente mediante la compra de activos, sino también a través del financiamiento y desarrollo de infraestructura destinada a incrementar la producción.
La incorporación del Bloque 30 profundiza ahora esa estrategia. Si las autoridades autorizan la transacción, el grupo vinculado a Carlos Slim sumará exposición al yacimiento Kan mientras mantiene intereses en otros activos relevantes del sector.
En consecuencia, el verdadero alcance de la operación va más allá de adquirir una participación que estaba en manos de TotalEnergies. La sucesión de acuerdos muestra una expansión sostenida de Grupo Carso dentro del mapa petrolero mexicano, con inversiones distribuidas entre aguas someras y campos terrestres.
El cierre definitivo de la compra dependerá ahora de las autorizaciones gubernamentales. Mientras tanto, Harbour Energy conservará el control operativo del Bloque 30, pero la eventual entrada de Mx Delta NRG 1 reforzará la posición de los negocios vinculados a Carlos Slim en una industria estratégica para México.
También te puede interesar: Japón recurre al petróleo mexicano ante la crisis en Medio Oriente y recibe su primer cargamento tras el cierre del estrecho de Ormuz




