El Mundial 2026 mantiene impacto económico de 2 mil 543 millones de dólares en México

El impacto económico del Mundial 2026 en México alcanzaría 2 mil 543 millones de dólares según estimaciones de Deloitte aunque la llegada de turistas quedó 40 por ciento por debajo de lo previsto mientras el consumo nacional el comercio y el aumento de las tarifas hoteleras ayudaron a compensar la menor afluencia de visitantes

El Mundial 2026 dejaría en México un impacto económico de 2 mil 543 millones de dólares, una cifra relevante para los sectores vinculados al turismo y el consumo, pero 7 por ciento inferior a las expectativas iniciales. La menor llegada de visitantes se convirtió en uno de los principales factores que modificaron las proyecciones realizadas antes del torneo.

De acuerdo con estimaciones de Deloitte, mil 748 millones de dólares del impacto corresponden al consumo generado durante 2026. Otros 795 millones están relacionados con inversiones en infraestructura realizadas durante el año.

Sin embargo, al incorporar las inversiones ejecutadas desde 2024 como parte de la preparación para recibir la Copa del Mundo, el impacto económico acumulado ascendería a 3 mil 578 millones de dólares.

El ajuste también alcanzó las previsiones sobre la aportación del torneo a la economía nacional. Deloitte calcula que el Mundial representaría alrededor de 0.12 por ciento del Producto Interno Bruto, frente al 0.14 por ciento contemplado originalmente.

Asimismo, el empleo vinculado con las actividades generadas alrededor del torneo alcanzó 101 mil 255 puestos temporales. La cifra quedó aproximadamente 10 por ciento por debajo de las estimaciones anteriores.

La llegada de turistas cae 40 por ciento frente a las previsiones

El dato que modificó de manera más significativa las expectativas económicas fue la cantidad de turistas movilizados por el Mundial. Deloitte redujo su estimación de 836 mil a 494 mil visitantes, una disminución de alrededor de 40 por ciento.

Daniel Zaga, economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America, reconoció la magnitud del ajuste al analizar el comportamiento registrado durante la competencia. Del total estimado de aficionados movilizados, 198 mil fueron visitantes extranjeros y 296 mil correspondieron al mercado nacional.

Entre los factores señalados para explicar esta diferencia aparece el encarecimiento de los boletos mediante sistemas de precios dinámicos. Además, los estadios registraron una fuerte presencia de aficionados mexicanos, mientras algunos viajeros internacionales habrían optado por evitar las ciudades sede durante las semanas de mayor actividad mundialista.

A pesar de esta reducción, el gasto de los consumidores mexicanos ayudó a sostener la actividad económica. Anna Aguilar, directora comercial de Adyen, indicó que el gasto promedio de los mexicanos alcanzó 32 dólares por operación, frente a los 27 dólares desembolsados por visitantes extranjeros.

La diferencia representa un consumo aproximadamente 19 por ciento superior entre los compradores nacionales. Incluso, durante el partido entre México e Inglaterra, el importe promedio de las operaciones aumentó 21 por ciento.

Además, durante el debut de Colombia se registró un incremento de 46 por ciento en el consumo. Estos comportamientos muestran que la actividad generada alrededor del torneo no dependió exclusivamente del turismo extranjero.

El comercio también encontró oportunidades relacionadas con la venta de productos asociados al Mundial. La camiseta de la Selección Mexicana se ubicó entre las más vendidas a nivel global, mientras los pagos sin contacto tuvieron una amplia utilización en el fan festival instalado en el Zócalo de la Ciudad de México.

Gastronomía y comercio concentran buena parte de la derrama mundialista

La gastronomía se posicionó como el sector con el mayor impacto económico asociado al torneo, con una derrama estimada de 584 millones de dólares. El comercio minorista ocupó la segunda posición, con 433 millones.

Por otra parte, el alojamiento generó alrededor de 328 millones de dólares, mientras el transporte alcanzó 223 millones. El sector del entretenimiento registró 34 millones de dólares.

Entre estas actividades, solamente el comercio consiguió superar las expectativas previas. El comportamiento estuvo impulsado por el consumo de bebidas y botanas, además de los servicios de entrega a domicilio y la adquisición de mercancía vinculada con la competencia.

Ciudad de México concentró el mayor impacto entre las tres sedes mundialistas del país. La capital registró un efecto económico calculado en 548 millones de dólares y la generación de 21 mil 182 empleos temporales.

Jalisco alcanzó 290 millones de dólares y 10 mil 966 puestos de trabajo. Por su parte, Nuevo León acumuló aproximadamente 270 millones y 10 mil 401 empleos relacionados con las actividades del torneo.

El comportamiento hotelero, sin embargo, mostró diferencias importantes. En Ciudad de México, la ocupación pasó de 58.5 a 56.5 por ciento, aunque las tarifas aumentaron 47 por ciento.

Monterrey fue la única sede mexicana que consiguió elevar su ocupación hotelera, hasta alcanzar 64.2 por ciento. Mientras tanto, Guadalajara registró una reducción de 63 a 57 por ciento, pese a que algunos establecimientos llegaron a duplicar sus tarifas.

Estos resultados revelan una dinámica distinta a la proyectada antes del Mundial. La llegada de turistas no alcanzó las expectativas, pero el incremento de precios y el consumo realizado por el mercado interno permitieron amortiguar parte de la diferencia.

Para Deloitte, además, el balance del torneo no debe limitarse exclusivamente a los ingresos inmediatos. Teresa Solís, especialista de la consultora, destacó que uno de los principales legados para México será su posicionamiento internacional como país anfitrión, junto con la infraestructura desarrollada para recibir la competencia.

México sumó en 2026 su tercera experiencia como sede de una Copa del Mundo, después de las ediciones de 1970 y 1986. Sin embargo, las cifras preliminares muestran que organizar un evento de esta magnitud no garantiza por sí mismo alcanzar las expectativas de visitantes.

El impacto final dependerá también de los beneficios que permanezcan después del torneo. La infraestructura, la promoción internacional y la capacidad de las ciudades para convertir la exposición mundialista en nuevas visitas serán factores para determinar el verdadero legado económico de la competencia.

Por ahora, el balance presenta dos caras. México consiguió movilizar miles de millones de dólares y dinamizar sectores como gastronomía y comercio, pero recibió muchos menos turistas de los previstos. Así, el consumo nacional terminó desempeñando un papel más importante de lo esperado para sostener el impacto económico del Mundial.

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