China rechaza acusación de EE. UU. sobre desvío de mercancías a través de México y Canadá

Beijing calificó como una narrativa falsa el señalamiento de Washington sobre presuntas maniobras para evadir aranceles mediante terceros países.

China rechazó las acusaciones del gobierno de Estados Unidos sobre el uso de países como México y Canadá para el transbordo de mercancías chinas con el propósito de reducir o evadir aranceles estadounidenses.

El Ministerio de Comercio chino cuestionó el informe difundido por Washington y sostuvo que Estados Unidos está presentando como fraude operaciones comerciales que, desde su perspectiva, forman parte del intercambio internacional normal.

El portavoz de la dependencia, He Yadong, afirmó que el documento estadounidense ignora hechos y distorsiona la realidad. Además, acusó a Washington de utilizar el argumento comercial para justificar medidas proteccionistas contra productos chinos.

La disputa ocurre en un momento de nuevas tensiones comerciales entre las dos mayores economías del mundo. Estados Unidos sostiene que parte de las mercancías procedentes de China llega a su mercado mediante terceros países para beneficiarse de condiciones arancelarias más favorables.

El informe de la Casa Blanca, publicado en agosto, señala a México, Canadá y otros países como posibles rutas de transbordo. El documento sostiene que los productos vinculados con China pueden ser enviados a terceros territorios y posteriormente ingresar a Estados Unidos bajo condiciones distintas a las que enfrentarían si fueran identificados como mercancía de origen chino.

Beijing acusa a Washington de proteccionismo

La respuesta china elevó nuevamente el tono de la disputa comercial. He Yadong sostuvo que las medidas estadounidenses representan una expresión de unilateralismo y proteccionismo.

Según la posición de Beijing, los aranceles diferenciados aplicados por Estados Unidos son los que están generando presiones sobre las cadenas internacionales de suministro.

El funcionario también acusó a Washington de atribuir sus propios problemas económicos a factores externos. Por ello, pidió a Estados Unidos detener las acusaciones contra las prácticas comerciales de China.

La postura china contrasta directamente con el argumento estadounidense. Washington sostiene que el transbordo permite que productos chinos eviten parte de los aranceles que enfrentarían al ingresar directamente al mercado estadounidense.

El informe de la Casa Blanca estima que durante 2025 alrededor de 67 mil millones de dólares en mercancías destinadas a Estados Unidos fueron transbordadas desde China a través de algunos de los principales centros de operación, entre ellos México, India y Vietnam. Asimismo, calcula una pérdida de ingresos arancelarios de unos 28 mil millones de dólares.

El documento utiliza distintos escenarios para calcular la diferencia entre los aranceles aplicables a productos chinos y los que podrían enfrentar cuando ingresan mediante terceros países. En determinados casos, señala, esa diferencia puede llegar a representar una ventaja considerable.

Sin embargo, el informe estadounidense presenta estas operaciones como un problema de evasión arancelaria, mientras que China rechaza esa interpretación.

México queda en medio de la disputa comercial

La inclusión de México en el señalamiento estadounidense agrega un componente especialmente relevante para la relación comercial entre ambos países.

El argumento de Washington se relaciona directamente con las reglas de origen y las condiciones preferenciales establecidas dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

El gobierno estadounidense sostiene que mercancías vinculadas con China podrían ingresar a México, recibir determinados procesos de transformación o ser manipuladas en territorio mexicano y posteriormente buscar acceso al mercado estadounidense con un tratamiento arancelario diferente.

El propio informe de la Casa Blanca señala que, cuando mercancías vinculadas con China atraviesan México o Canadá y logran ser consideradas elegibles bajo el T-MEC, la diferencia arancelaria puede ser especialmente amplia.

No obstante, el señalamiento estadounidense no significa que todas las mercancías chinas que pasan por México sean consideradas ilegales. La discusión se concentra en aquellos casos en los que las autoridades estadounidenses determinen que existió una maniobra para ocultar el verdadero origen de los productos o evitar obligaciones arancelarias.

Estados Unidos ya cuenta con mecanismos para investigar este tipo de operaciones. Entre ellos se encuentra el sistema EAPA de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, utilizado para investigar posibles esquemas de evasión de derechos antidumping y compensatorios mediante terceros países.

Además, Washington ha establecido medidas específicas contra mercancías que determine como transbordadas para evadir aranceles. En el caso de Canadá, por ejemplo, existen disposiciones que contemplan sanciones adicionales cuando la autoridad estadounidense determina que hubo transbordo con ese propósito.

La disputa llega antes de una reunión entre Xi y Trump

El nuevo enfrentamiento comercial ocurre semanas antes de una reunión de alto nivel entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump.

El encuentro está previsto para septiembre en Estados Unidos y se perfila como una nueva oportunidad para abordar las diferencias comerciales y estratégicas que han marcado la relación bilateral.

La agenda entre ambas potencias no se limita a los aranceles. También incluye disputas relacionadas con semiconductores, inteligencia artificial, minerales estratégicos y cadenas de suministro.

En este contexto, el señalamiento sobre México y Canadá introduce un nuevo elemento de presión. Para Washington, impedir que mercancías chinas aprovechen las condiciones comerciales de terceros países forma parte de su estrategia para proteger la recaudación arancelaria y a los productores estadounidenses.

Para Beijing, en cambio, las acusaciones forman parte de una política comercial que busca restringir el acceso de sus productos al mercado estadounidense.

La diferencia entre ambas posiciones difícilmente quedará resuelta con el intercambio de declaraciones. La aplicación de las reglas de origen, las investigaciones aduaneras y la revisión de las cadenas de suministro serán determinantes para establecer cuándo existe una operación comercial legítima y cuándo las autoridades estadounidenses consideran que hubo evasión.

México queda así en una posición particularmente delicada. El país mantiene al mismo tiempo una profunda integración productiva con Estados Unidos y Canadá y una relación comercial creciente con China.

Por ello, cualquier endurecimiento de los controles estadounidenses sobre mercancías chinas que pasen por territorio mexicano puede tener consecuencias para empresas, cadenas de suministro y operaciones de comercio exterior.

Mientras tanto, China insiste en que respeta las normas internacionales de comercio y que continuará promoviendo la cooperación económica con otros países bajo principios de igualdad y beneficio mutuo.

La disputa, sin embargo, muestra que el comercio entre las tres economías norteamericanas y China seguirá siendo uno de los puntos sensibles de la agenda económica internacional.

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