Prestadores de servicios turísticos suspenderán durante todo septiembre los recorridos de nado y avistamiento de tortugas marinas, mientras cooperativas y trabajadores buscarán alternativas para enfrentar la pausa en una de sus principales fuentes de ingresos.
Akumal hará una pausa durante septiembre en una de sus actividades turísticas más emblemáticas: el nado y avistamiento de tortugas marinas. La suspensión forma parte del Plan de Manejo y Conservación de la Bahía y se aplica de acuerdo con los permisos establecidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Manuel Jiménez, propietario de H2O Adventures, explicó que la medida se realiza cada año como parte de las acciones de conservación y descanso del ecosistema de la bahía.
Durante este periodo, los prestadores de servicios deberán suspender los recorridos relacionados con las tortugas marinas y esperar hasta que concluya septiembre para reanudar esta actividad turística.
La pausa busca reducir la presión sobre el entorno natural y permitir un periodo de recuperación en una zona donde el turismo depende directamente de la presencia de estas especies.
Un mes de descanso para la bahía de Akumal
El cierre temporal no es una medida extraordinaria. Forma parte de un esquema de manejo que contempla un periodo de descanso para las actividades de nado y observación de tortugas.
La bahía de Akumal se ha consolidado como uno de los principales puntos turísticos de Quintana Roo para observar a estas especies en su hábitat natural.
Precisamente por esa alta demanda, la actividad requiere controles para evitar que la presencia constante de visitantes termine afectando a las tortugas y al ecosistema marino.
La suspensión durante septiembre representa así un periodo en el que disminuye la presión turística sobre una de las zonas naturales más reconocidas del Caribe Mexicano.
La actividad podrá retomarse una vez concluido el periodo establecido en el esquema de conservación.
La pausa también golpea a quienes viven del turismo
El cierre ambiental tendrá consecuencias económicas para quienes dependen de esta actividad.
En Akumal existen alrededor de 33 cooperativas, de las cuales unas 22 participan de manera activa en los servicios relacionados con el nado y avistamiento de tortugas marinas.
De acuerdo con Jiménez, entre 50 y 60 por ciento de la población de Akumal depende de alguna manera de las actividades vinculadas con las tortugas, ya sea de forma directa o indirecta.
La suspensión representa por ello un mes complicado para guías, capitanes de embarcaciones, trabajadores de cooperativas y otros prestadores de servicios que obtienen parte de sus ingresos de estos recorridos.
El prestador señaló que el escenario resulta todavía más complicado después de una temporada turística que, desde su perspectiva, tuvo resultados menores a los esperados.
Cooperativas buscarán otras actividades durante septiembre
Ante la suspensión, algunos trabajadores recurrirán a otros servicios turísticos para generar ingresos mientras concluye la pausa.
Entre las alternativas se encuentran los recorridos en lancha, visitas a la laguna y actividades de pesca.
Sin embargo, Jiménez reconoció que estas opciones no tienen la misma demanda ni generan los mismos ingresos que los recorridos para observar tortugas.
La diversificación será, por tanto, una forma de mantener parcialmente la actividad económica durante el mes en que los tours permanezcan suspendidos.
La situación muestra la estrecha relación que existe en Akumal entre conservación y economía local.
Conservación y turismo enfrentan el mismo desafío
El caso de Akumal refleja uno de los principales retos de los destinos de naturaleza: mantener una actividad turística que genera empleo sin poner en riesgo el recurso natural que atrae a los visitantes.
En este caso, las tortugas marinas son al mismo tiempo un atractivo turístico y una especie que requiere protección.
La suspensión de los recorridos durante septiembre obliga a reducir temporalmente la actividad económica, pero permite respetar un periodo establecido dentro del manejo de la bahía.
Para los prestadores, el desafío consiste en encontrar alternativas durante ese mes. Para el ecosistema, el objetivo es disminuir la presión asociada con la presencia constante de visitantes y embarcaciones.
La pausa también recuerda que el turismo de naturaleza depende directamente de la conservación de los ecosistemas.
Sin tortugas, arrecifes y bahías saludables, buena parte de las experiencias que ofrece Akumal dejaría de existir.
Por ello, el cierre temporal de los tours no significa el abandono de la actividad turística, sino una pausa programada para proteger el entorno del que depende el propio destino.
Cuando concluya septiembre, los recorridos de nado y avistamiento podrán volver a operar bajo las condiciones establecidas para la protección de las tortugas y de la bahía.
Mientras tanto, cooperativas y trabajadores deberán apoyarse en otras actividades para atravesar el mes de suspensión.
En Akumal, septiembre será así un mes de menor actividad turística en el mar, pero también un periodo clave para recordar que la conservación es parte indispensable del futuro económico del destino.
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