La movilización por el Día de Muertos llevó fotografías y nombres de los fallecidos desde Naciones Unidas hasta una iglesia episcopal, donde se instaló una ofrenda para exigir justicia y recordar sus historias.
Las fotografías de 21 mexicanos fallecidos bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) recorrieron las calles de Nueva York durante una marcha realizada el 2 de noviembre, en el marco del Día de Muertos. La movilización convirtió una tradición mexicana en un homenaje a quienes perdieron la vida mientras permanecían bajo responsabilidad de las autoridades migratorias estadounidenses.
Encabezado por personas caracterizadas como catrinas, el contingente partió de las inmediaciones de Naciones Unidas y avanzó hacia la iglesia episcopal Saint Peter, acompañado de velas, flores y música. Los participantes portaron imágenes y nombres de los mexicanos fallecidos para visibilizar sus historias y reclamar que sus muertes no queden sin respuesta.
La actividad fue organizada por el sacerdote Fabián Arias, conocido por su labor en favor de la comunidad migrante, junto con el Concejo de los Pueblos Originarios y el Consulado de México en Nueva York.
“Ninguna persona debe morir por buscar una vida mejor o por su estado migratorio”, expresó Arias al inicio del acto. También pidió que las muertes sean investigadas y que la comunidad permanezca unida frente a las políticas migratorias.
Una ofrenda para que sus nombres no queden en el olvido
Al llegar a la iglesia Saint Peter, las fotografías de los mexicanos fueron colocadas en una ofrenda preparada con pan, alimentos, flores de cempasúchil e incienso, elementos tradicionales de la conmemoración mexicana.
El homenaje buscó recuperar la dimensión personal detrás de cada fallecimiento: personas con familias, historias y proyectos de vida que terminaron mientras se encontraban bajo custodia migratoria.
El cónsul de comunidad, Félix Santana, participó con un mensaje en el que pidió justicia para los fallecidos y protección para quienes viven con temor a las políticas de detención y deportación.
“Detrás de cada nombre hay una historia, una familia y un sueño que merecía seguir viviendo”, expresó el representante consular, de acuerdo con el reporte de la jornada.
Durante el recorrido también se leyó un manifiesto del Concejo de los Pueblos Originarios, que reclamó el respeto a los derechos de las comunidades indígenas, entre ellos conservar sus lenguas, proteger sus territorios, migrar y recibir un trato digno.
El documento recordó a quienes han perdido la vida por la violencia, el despojo y la discriminación, así como a quienes fueron expulsados de sus comunidades o no pudieron regresar a sus lugares de origen.
Las muertes bajo custodia migratoria generan preocupación
La marcha se realizó en medio de cuestionamientos de organizaciones defensoras de derechos humanos sobre las condiciones de detención y la atención que reciben las personas bajo custodia de ICE.
Durante el acto se mencionó que alrededor de 60 inmigrantes habían muerto bajo custodia de esa agencia, cifra retomada por Amnistía Internacional de Estados Unidos en un pronunciamiento difundido con motivo del Día de Muertos.
Por separado, un informe de Human Rights Watch y Physicians for Human Rights documentó 52 fallecimientos durante los primeros 500 días del segundo gobierno de Donald Trump, con corte al 4 de junio de 2026. La investigación advirtió sobre deficiencias en la atención médica, problemas de supervisión y falta de información suficiente para las familias y el público.
Estas cifras tienen fechas de corte y metodologías distintas, por lo que no deben sumarse ni presentarse como un mismo registro. Sin embargo, ambas reflejan la preocupación de organizaciones civiles por las muertes ocurridas dentro del sistema de detención migratoria estadounidense.
El reclamo también alcanzó a centros de detención
La conmemoración no se limitó a Manhattan. Organizaciones realizaron actividades frente al centro de detención Delaney Hall, en Nueva Jersey, donde se han registrado fallecimientos y denuncias sobre las condiciones de permanencia de los migrantes.
En ese centro se reportaron protestas de personas detenidas mediante huelgas de hambre y trabajo, en respuesta a señalamientos sobre el trato recibido y las condiciones sanitarias.
La jornada en Nueva York reunió así dos dimensiones del Día de Muertos: la tradición de recordar a quienes fallecieron y la exigencia pública de que las personas migrantes reciban un trato digno, independientemente de su nacionalidad o situación documental.
Las fotografías llevadas por las catrinas y colocadas en la ofrenda dejaron un mensaje que trascendió la celebración: detrás de las cifras existen nombres, familias y vidas cuya muerte bajo custodia exige esclarecimiento y responsabilidad.
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