Final del Mundial llega bajo presión para que la FIFA honre a migrantes muertos por el ICE

Human Rights Watch pidió a la FIFA guardar un minuto de silencio antes de la final del Mundial 2026 entre Argentina y España en memoria de dos migrantes muertos durante operativos de agentes migratorios en Estados Unidos. La exigencia reabre el debate sobre los compromisos de derechos humanos asumidos para el torneo.

La final del Mundial 2026 no solo concentrará la atención por el título que disputarán Argentina y España. A las puertas del último partido del torneo, la FIFA enfrenta una nueva presión de organizaciones defensoras de derechos humanos por las políticas migratorias aplicadas en Estados Unidos durante la competencia.

Human Rights Watch (HRW) solicitó al organismo rector del futbol mundial guardar un minuto de silencio antes del encuentro en memoria del colombiano Johan Sebastián Durán y del mexicano Lorenzo Salgado. Ambos murieron en Estados Unidos en hechos relacionados con operativos migratorios, de acuerdo con la organización.

La petición fue formulada por Minky Worden, directora de iniciativas globales de HRW, quien consideró apropiado realizar el homenaje antes de la final programada en el MetLife Stadium. Además, señaló la cercanía de un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) con el escenario deportivo.

Para HRW, el gesto representaría una oportunidad para que la FIFA respalde públicamente los compromisos en materia de derechos humanos vinculados con la organización del Mundial. El reclamo adquiere especial relevancia debido a que la edición de 2026 incorporó criterios de derechos humanos dentro del proceso de organización del campeonato.

La discusión, por ello, trasciende lo ocurrido con las dos víctimas y alcanza directamente a la FIFA. La organización deportiva enfrenta cuestionamientos sobre el papel que debe asumir cuando las políticas de uno de los países anfitriones generan denuncias durante el desarrollo de su principal competencia internacional.

La FIFA enfrenta cuestionamientos antes de la final

Según HRW, Johan Sebastián Durán murió en Biddeford, Maine, mientras que Lorenzo Salgado falleció en Houston, Texas. Los casos se produjeron en el contexto de la política migratoria impulsada por el gobierno del presidente Donald Trump y han provocado nuevos cuestionamientos de organizaciones internacionales.

Worden sostuvo que la FIFA tiene ante sí una oportunidad para demostrar que sus compromisos con los derechos humanos tienen consecuencias concretas. En ese sentido, planteó que un minuto de silencio permitiría recordar a las víctimas precisamente en el partido de mayor audiencia y relevancia del campeonato.

Además, la representante de HRW advirtió sobre la imagen que podría dejar el Mundial 2026 debido a las operaciones migratorias desarrolladas en Estados Unidos mientras se disputaba el torneo. Desde su perspectiva, las acciones del ICE podrían formar parte del recuerdo internacional de una competencia organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá.

El señalamiento coloca nuevamente a la FIFA frente a un debate que ha acompañado a los últimos mundiales. Las ediciones celebradas en Rusia y Catar estuvieron marcadas por cuestionamientos relacionados con libertades civiles, condiciones laborales y derechos humanos. Como consecuencia, estos temas adquirieron mayor peso dentro de los compromisos asociados con futuras sedes.

Sin embargo, HRW considera que la existencia de esos criterios debe traducirse en acciones durante el propio torneo. Por ello, la organización dirige ahora su exigencia al máximo organismo del futbol internacional en vísperas del partido que definirá al campeón.

La controversia también alcanza la relación entre la FIFA y Donald Trump. Worden cuestionó el Premio de la Paz que el organismo deportivo otorgó al mandatario estadounidense en diciembre y consideró que ese reconocimiento contrastó con las denuncias relacionadas con la política migratoria de su administración.

Derechos humanos entran en la agenda de la final del Mundial

La presión aumentó después de que distintas organizaciones defensoras de derechos humanos expusieran sus cuestionamientos en Nueva York antes de la final. Amnistía Internacional también señaló que la FIFA no habría utilizado suficientemente su capacidad de influencia para defender los compromisos asumidos en esta materia.

Daniel Norona, director de incidencia política para las Américas de Amnistía Internacional, sostuvo que las políticas de deportación implementadas en Estados Unidos han generado temor entre comunidades migrantes. Además, cuestionó la respuesta del organismo deportivo ante una situación que coincidió temporalmente con la celebración del Mundial.

Así, la discusión sobre migración y derechos humanos entra directamente en la agenda de la final. La petición de guardar un minuto de silencio coloca a la FIFA ante una decisión con una dimensión que rebasa el protocolo previo al partido.

Por una parte, aceptar la solicitud significaría que el organismo reconoce públicamente las muertes denunciadas por las organizaciones y concede un espacio durante su evento más importante para recordarlas. Por otra, la FIFA tendría que gestionar las implicaciones institucionales de introducir el tema en la ceremonia previa a la definición del campeonato.

Por ahora, la exigencia de HRW convierte la antesala de la final entre Argentina y España en un escenario que va más allá de la competencia deportiva. Mientras ambas selecciones se preparan para disputar el título, el organismo que gobierna el futbol mundial vuelve a enfrentar preguntas sobre hasta dónde llegan sus compromisos con los derechos humanos cuando estos chocan con la realidad política de un país anfitrión.

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