La empresa estadounidense reanudó el suministro a través del Tennessee Gas Pipeline luego de reparar tramos afectados; la interrupción volvió a poner atención en la dependencia energética de México.
La empresa estadounidense Kinder Morgan comenzó a restablecer los envíos de gas natural a México a través de su gasoducto Tennessee Gas Pipeline, después de reparar las fallas que obligaron a cerrar parcialmente la infraestructura y declarar fuerza mayor a principios de octubre.
De acuerdo con la información difundida el 8 de octubre, la compañía resolvió los problemas detectados el día 5, que llevaron a aislar y cerrar algunos tramos de la tubería, incluidos los puntos de medición relacionados con el suministro de Río Bravo y el Centro Nacional de Control del Gas Natural (Cenagas).
La interrupción generó preocupación por la vulnerabilidad del sistema energético mexicano ante posibles reducciones en las importaciones de gas estadounidense, un combustible fundamental para la generación eléctrica y diversas actividades industriales del país.
Aunque la empresa informó que solucionó los problemas y comenzó a restablecer los envíos, el episodio volvió a colocar en el centro del debate la capacidad de México para responder a una interrupción prolongada del suministro proveniente de Estados Unidos.
México depende del gas natural importado de Estados Unidos
La dependencia del gas estadounidense representa uno de los principales desafíos para la seguridad energética mexicana. Según las cifras citadas en la información original, aproximadamente 75 por ciento del gas que consume México proviene de Texas.
Las exportaciones de gas natural estadounidense hacia territorio mexicano mediante gasoductos aumentaron considerablemente durante la última década y media. Los datos de BloombergNEF mencionados en el reporte indican que los envíos pasaron de cerca de mil millones de pies cúbicos diarios en 2010 a alrededor de ocho mil millones en la actualidad.
Este crecimiento ha permitido abastecer la demanda nacional, pero también expone a México a las consecuencias de fallas técnicas, interrupciones operativas o restricciones en el suministro al otro lado de la frontera.
La situación resulta relevante para el sistema eléctrico, que depende en gran medida de centrales que utilizan gas natural para producir energía. Por ello, una reducción importante en las entregas puede presionar la disponibilidad del combustible y complicar la operación del sistema si no existen alternativas suficientes.
Cenagas advirtió sobre posibles recortes al suministro
La información difundida señala que Cenagas recibió una advertencia sobre la posibilidad de que los flujos de gas disminuyeran hasta 20 por ciento a causa de la interrupción. El escenario fue descrito como una situación crítica para el país.
Cuitláhuac García, director de Cenagas, señaló el 7 de octubre que México dispone de reservas limitadas de gas natural y que no cuenta con instalaciones de almacenamiento suficientes para enfrentar interrupciones prolongadas. Según sus declaraciones, el país tendría combustible almacenado para aproximadamente tres días.
El funcionario también reconoció que sería necesario gestionar una eventual reducción del suministro. La escasa capacidad de almacenamiento representa un reto porque limita el margen de respuesta ante problemas en los gasoductos o cambios en las exportaciones.
Sin embargo, el restablecimiento de los envíos de Kinder Morgan redujo la preocupación inmediata asociada con la falla reportada. La información disponible no precisa cuánto tiempo tomó normalizar completamente el flujo ni el volumen exacto que volvió a ingresar a México después de las reparaciones.
Gobierno descarta una crisis de gas
El 8 de octubre, García afirmó que México no enfrenta una crisis de gas y sostuvo que Petróleos Mexicanos (Pemex) está aumentando la producción nacional del combustible, lo que contribuiría a aliviar la presión sobre el suministro.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado aumentar la producción interna mediante la exploración de nuevas opciones, incluido el fracking, una técnica que su administración ha señalado que estaría sujeta a restricciones sobre las zonas donde podría utilizarse.
El gobierno también ha anunciado inversiones cercanas a ocho mil millones de dólares para desarrollar nuevos gasoductos y fortalecer la infraestructura nacional de transporte de gas natural.
Estas medidas buscan ampliar la capacidad del sistema energético, aunque el episodio con Kinder Morgan evidencia que la dependencia de las importaciones seguirá siendo un factor relevante mientras México no cuente con una mayor producción propia y capacidad suficiente para almacenar el combustible.
El restablecimiento de los envíos permite recuperar el suministro afectado por la reparación, pero deja abierta la discusión sobre la preparación del país ante futuras interrupciones. La capacidad de almacenamiento, la diversificación de las fuentes de abastecimiento y el desarrollo de infraestructura serán factores importantes para reducir los riesgos asociados con la dependencia del gas estadounidense.
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