México propuso a Estados Unidos reactivar un Comité del Acero Norteamericano con el fin de reducir las importaciones desde Asia, fortalecer la industria regional y suavizar el impacto de los aranceles impuestos por Washington. La iniciativa surge en medio de un clima de tensión comercial que ha puesto en riesgo inversiones millonarias en el sector acerero, y podría extenderse a Canadá si las negociaciones prosperan.
México busca blindar su industria acerera con apoyo de Estados Unidos
De acuerdo con Luis Rosendo Gutiérrez Romano, subsecretario de Comercio Exterior de la Secretaría de Economía, el objetivo es establecer un espacio conjunto de coordinación con empresas y autoridades de ambos países. El funcionario explicó que se busca retomar la lógica del desaparecido Comité de Comercio del Acero de América del Norte, que operó en el marco del TLCAN, pero ahora bajo el T-MEC.
“El planteamiento es trabajar de la mano para construir un ecosistema sólido, con la participación del sector privado y los gobiernos. Es una política común para proteger a nuestras industrias”, afirmó Gutiérrez.
Entre las primeras medidas que se analizarían destacan la sustitución de importaciones de Asia, el aumento de compras de acero estadounidense por parte de México y la aplicación de mayores aranceles al producto asiático. El subsecretario subrayó que Washington observa la propuesta con interés y que ambos gobiernos buscan un frente común frente a la competencia desleal.
Golpe a las “acerías fantasma” asiáticas
Como parte de esta estrategia, el gobierno mexicano informó sobre el cierre de 1,062 llamadas “acerías fantasma”, instalaciones registradas como plantas pero sin producción real, utilizadas como fachada para ingresar acero asiático al país. Casi el 40 por ciento de estas operaciones estaban ligadas a China, un 10 por ciento a India y alrededor de un 6 por ciento a Irán.
El desmantelamiento de estas redes ha sido presentado por México como una prueba de su compromiso para frenar prácticas que afectan al mercado regional. “Debemos protegernos como región”, insistió Gutiérrez, al destacar que los acuerdos comerciales solo funcionan si hay transparencia en el origen de los productos.
Riesgo para inversiones y construcción nacional
Los aranceles de hasta 50 por ciento impuestos por el gobierno de Estados Unidos sobre acero y aluminio mexicanos han provocado una fuerte sacudida en la industria. Algunas compañías ya han detenido planes de expansión, como la brasileña Gerdau, que canceló una planta de acero especial valuada en 600 millones de dólares en México debido a la incertidumbre generada por las medidas.
Para amortiguar este impacto, el gobierno mexicano analiza políticas internas que fomenten el consumo local de acero, entre ellas comprometer a la industria de la construcción a privilegiar la compra de producción nacional. Se estima que las exportaciones hacia Estados Unidos podrían caer entre 5 y 10 por ciento si no se logra un acuerdo.
Negociaciones estratégicas para el futuro del sector
La propuesta del Comité del Acero se suma a las discusiones más amplias entre México y Estados Unidos sobre la eliminación o reducción de aranceles que afectan también a los sectores automotriz y de aluminio. Según Gutiérrez, el desenlace de estas negociaciones definirá si la inversión en la industria acerera mexicana se multiplica o se desvanece.
“La inversión podría irse a otro lado, pero también podría duplicarse. No vamos a quitar el dedo del renglón hasta lograr reducir el arancel”, advirtió.
El reto, según analistas, es equilibrar la necesidad de mantener un flujo comercial con Estados Unidos, el mayor socio económico de México, mientras se refuerza la competitividad del acero nacional en un mercado global marcado por la sobreproducción asiática.
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