Victoria Kjaer Theilvig, la danesa que hizo historia al ganar Miss Universo 2024 como la primera rubia en más de dos décadas, derramó lágrimas de emoción al ceder la corona este jueves 20 de noviembre en Tailandia. La bailarina y activista, coronada en México el año pasado, cerró un capítulo transformador con un adiós que conmovió a millones, destacando su legado en salud mental y derechos animales. Sus lágrimas, capturadas en videos virales, simbolizan el fin de un año intenso de viajes y discursos.
La gala final, transmitida globalmente, vio a Victoria desfilar por última vez con un vestido perlado que captaba luces como estrellas. Al entregar la tiara a la mexicana Fátima Bosch, las lágrimas rodaron por su rostro, un momento que generó empatía mundial. “Fue como decir adiós a una parte de mí”, confesó en una carta publicada en Instagram, donde agradeció a seguidores y beneficiarios de su obra social.
El reinado de Victoria Kjaer, de 28 años, inició con una maleta de sueños en México. Formada en marketing en Lyngby Handelsgymnasium, combinó su corona con activismo: campañas por salud mental —inspirada en su batalla contra la ansiedad— y derechos animales, como adopciones masivas en Dinamarca. Sus lágrimas en la tea party de despedida, organizada por la franquicia, fueron el clímax: “Agradezco cada sonrisa y historia compartida; han tocado mi corazón”.
En bambalinas, un video grabado por su equipo captura sus lágrimas al quitarse la corona: “Oficialmente, la corona queda atrás. Muchas gracias de todo corazón”. La app de Miss Universo registró 10 millones de interacciones en su honor, con fans destacando su «autenticidad». Su abuela, en entrevista con Hola!, la elogió: “Es valiente; siempre levantó la voz contra injusticias”.
Lágrimas de legado
Victoria Kjaer dedicó palabras a su sucesora: “Esta corona es más que un título: es responsabilidad y oportunidad para dejar tu huella”. En redes, escribió: “Siento gratitud y bendición por un año que me transformó. Cada experiencia, cada lágrima, valió la pena”. Sus lágrimas, lejos de debilidad, inspiran: “Fue un honor ser puente de culturas”.
En un certamen con 110 candidatas —incluyendo madres, trans y palestina por primera vez—, Victoria Kjaer deja un legado de empatía. Sus lágrimas cierran un reinado; su voz, abre puertas. Fátima Bosch, la cuarta mexicana coronada, inicia el suyo: “Victoria me inspiró a ser auténtica”.
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