La historia de la fumata
La tradición de utilizar humo para comunicar el resultado de las votaciones papales se remonta al siglo XIX. Inicialmente, se quemaban las papeletas junto con paja húmeda para generar humo negro y paja seca para el humo blanco. Sin embargo, esta técnica no siempre fue efectiva, como ocurrió en las elecciones de Juan Pablo I en 1978 y Benedicto XVI en 2005, donde la fumata fue gris, generando confusión entre los fieles.
Para evitar malentendidos, en 2005 se implementó un sistema de dos estufas: una para quemar las papeletas y otra auxiliar equipada con cartuchos fumígenos que garantizan la claridad del color del humo. Además, se incorporó un dispositivo electrónico que activa las cargas de humo durante siete minutos, asegurando una señal visible y comprensible para los fieles congregados en la Plaza de San Pedro.
¿Cómo se produce el humo?
Durante el cónclave, tras cada ronda de votación, las papeletas se queman en una estufa especial instalada en la Capilla Sixtina. Para garantizar la claridad del color del humo, se añaden productos químicos específicos:
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Humo negro: Se produce al quemar las papeletas junto con una mezcla de perclorato de potasio, antraceno y azufre, indicando que no se ha alcanzado un consenso.
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Humo blanco: Se genera al quemar las papeletas con una combinación de clorato de potasio, lactosa y colofonia, señalando que se ha elegido un nuevo Papa.
Este sistema fue implementado para evitar confusiones y asegurar que los fieles comprendan claramente el resultado de cada votación.
Preparativos en la Capilla Sixtina
La Capilla Sixtina, cerrada al público desde el 27 de abril, ha sido acondicionada para acoger las deliberaciones del cónclave. Se han instalado sistemas de sonido y se han realizado reparaciones en el suelo. Además, se han programado pruebas técnicas para verificar el correcto funcionamiento de la chimenea antes del inicio oficial del proceso.
Un total de 133 cardenales menores de 80 años participarán en el cónclave. Entre ellos, se encuentran figuras destacadas como los cardenales José Cobo Cano, Ángel Fernández Artime y Juan José Omella. Sin embargo, algunos cardenales no asistirán por razones de salud, como es el caso de Antonio Cañizares Llovera y John Njue. Además, hay cuatro cardenales que aún no han llegado a Roma, y la presencia del cardenal Vinko Puljić está por confirmar.
Con la instalación de la chimenea, el Vaticano se prepara para uno de los eventos más significativos de la Iglesia Católica, donde el mundo entero estará atento a la señal que anunciará al nuevo líder espiritual de más de mil millones de fieles.
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