Angelo Becciu desafía su destitución: busca participar en el cónclave para elegir nuevo papa

La muerte del papa Francisco ya generó su primer choque de fuerzas en el Vaticano. Este martes, durante la reunión preliminar de las congregaciones, Angelo Becciu, un cardenal destituido en 2020, reclamó su derecho a votar en el próximo cónclave.

De acuerdo con la Sala de Prensa del Vaticano, serán 135 los cardenales electores en el cónclave. No obstante, Becciu, de 76 años, insistió: «No, son 136. No pueden negarme ese derecho». Su presencia en las reuniones ha revivido un escándalo que marcó la etapa final del pontificado de Francisco.

Una trayectoria ascendente empañada por la corrupción

Giovanni Angelo Becciu nació en 1948 en Cerdeña, Italia. Ingresó al servicio diplomático de la Santa Sede en 1984, ocupando puestos en diversas nunciaturas, como las de Nueva Zelanda, Reino Unido, Francia y Estados Unidos. En 2011 fue nombrado Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, un cargo clave en la administración interna del Vaticano, hasta su traslado en 2018 como Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.

El escándalo estalló por la compra de un edificio de lujo en Londres, financiada con fondos del Vaticano. La operación, con un gasto aproximado de 200 millones de euros, fue realizada con recursos del Óbolo de San Pedro, donaciones destinadas a obras de caridad. Además, se descubrió que Becciu autorizó transferencias de dinero a entidades administradas por su familia y pagos a Cecilia Marogna, condenada por malversación de fondos.

En 2021 comenzó el llamado «juicio del siglo» en el Vaticano, que culminó en diciembre de 2023 con la condena de Becciu a cinco años y medio de prisión por fraude fiscal, abuso de poder y malversación de fondos. Además, se le impuso una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y una multa considerable.

La decisión del papa Francisco de destituirlo en 2020 fue un hecho inédito, retirándole sus derechos cardenalicios sin formalizar su expulsión del Colegio de Cardenales. Actualmente, aunque Becciu insiste en su derecho a votar en el cónclave, la posición oficial del Vaticano es considerarlo un «cardenal no elector».

Venta del edificio de Londres y repercusiones económicas

En 2022, la Santa Sede informó que vendió el edificio de Londres, ubicado en el número 60 de Sloane Avenue, a la firma Bain Capital por 186 millones de libras esterlinas (214 millones de euros). Esta operación representó una pérdida significativa, ya que el Vaticano había invertido inicialmente cerca de 350 millones de euros en la compra y gestión del inmueble.

Según Vatican News, en septiembre de 2021 la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica (APSA) recibió 16 ofertas iniciales por el edificio, reducidas después a tres finalistas. La venta se llevó a cabo tras un proceso de valoración supervisado por la agencia inmobiliaria Savills, seleccionada mediante licitación pública para garantizar la transparencia.

El «ministro» de Economía vaticano, Juan Antonio Guerrero Alves, confirmó que las irregularidades en esta operación inmobiliaria no solo causaron pérdidas de entre 73 y 166 millones de euros, sino que también provocaron la histórica decisión de enjuiciar a un cardenal en el Vaticano.

Las pérdidas económicas fueron absorbidas por la reserva de la Secretaría de Estado, asegurando que el Óbolo de San Pedro —fondo destinado a obras caritativas— no se viera afectado.

La presencia de Becciu no solo reabre las cicatrices sobre la transparencia financiera en el Vaticano, sino que también plantea una interrogante incómoda: ¿Puede alguien condenado por corrupción participar en la elección del nuevo líder de la Iglesia católica?

También te puede interesar: Último adiós al papa Francisco en San Pedro: así será su funeral este sábado

 

Artículos relacionados