El Canal de Panamá anunció este lunes que está considerando la construcción y operación de un gasoducto de 80 kilómetros para ampliar sus negocios y responder a la creciente demanda de transporte de gas licuado de petróleo (GLP). Esta iniciativa se da en un contexto de crecientes tensiones con la administración de Donald Trump, quien ha expresado su intención de «recuperar» la vía interoceánica.
Gasoducto: una alternativa ante la demanda creciente
Ricaurte Vásquez, administrador del canal, explicó que el movimiento de GLP es un mercado en expansión, con una demanda que se espera duplique en los próximos diez años. Sin embargo, el canal no tiene la capacidad de duplicar los tránsitos de buques gaseros, por lo que la construcción de un gasoducto se presenta como una solución viable y rentable.
El gasoducto permitiría transportar gas desde la costa del Caribe panameño hasta la costa del Pacífico, facilitando su exportación a mercados asiáticos como Japón, que es uno de los mayores compradores de este combustible.
«Los volúmenes de adquisición de Japón son impresionantes. Estamos hablando de que ellos necesitarían un volumen de aproximadamente dos millones de barriles al día (…) pero el canal no tiene capacidad para duplicar los tránsitos de buques gaseros», explicó Vásquez.
A diferencia del actual oleoducto transístmico, que no es operado por la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), este gasoducto sería administrado directamente por la ACP y no infringiría normas constitucionales ni la ley orgánica de la institución, según aseguraron las autoridades.
Trump amenaza con recuperar el Canal de Panamá
La construcción del gasoducto surge en medio de una creciente presión por parte del presidente Donald Trump, quien ha afirmado que no descarta recuperar el Canal de Panamá, alegando una supuesta interferencia china en la región debido a la presencia de la empresa Hutchison Ports, de origen hongkonés, que opera terminales en los accesos al canal.
En un giro significativo, Hutchison Ports anunció el 4 de marzo la venta de su participación en las terminales de Balboa y Cristóbal al consorcio estadounidense liderado por BlackRock, en una operación valorada en 19,000 millones de dólares.
Las declaraciones de Trump han generado tensiones diplomáticas entre Panamá y Estados Unidos, aunque el gobierno panameño ha sido claro en afirmar que «el canal es panameño», como mencionó el ministro de Asuntos del Canal, José Ramón Icaza.
«Las circunstancias coyunturales no pueden ser el eje sobre el cual gravita la visión de largo plazo de una institución», afirmó Vásquez, sin mencionar directamente las amenazas de Trump.
Inversiones millonarias y nuevos proyectos
Además del gasoducto, la ACP tiene proyectadas inversiones por 8,500 millones de dólares en la próxima década, incluyendo la construcción de un nuevo embalse en el río Indio para garantizar el suministro de agua en el canal.
En 2023, una fuerte sequía obligó a reducir temporalmente los tránsitos de buques, afectando la operación del canal, que depende de agua dulce. Por ello, la creación de este embalse es vista como una medida crucial para asegurar la continuidad del tráfico marítimo en el futuro.
Sobre el gasoducto, Vásquez señaló que los análisis preliminares ya han sido realizados, pero aún falta determinar el momento adecuado para su construcción y el modelo de financiamiento.
«Lo que estamos viendo [ahora] es cuál sería el cuándo hacerlo y cómo conseguimos un volumen de contrato fijo [de suministro de gas] que haga financiada la obra», explicó el administrador del canal.
Panamá enfrenta un escenario desafiante
El Canal de Panamá sigue siendo una pieza clave en el comercio mundial, y su administración enfrenta el reto de expandir sus operaciones mientras mantiene su independencia frente a presiones externas, en especial de Estados Unidos.
El gasoducto representaría una diversificación estratégica para la ACP en un mercado con alta demanda, mientras que la reciente venta de las terminales portuarias a inversionistas estadounidenses podría reducir las tensiones con la administración Trump. Sin embargo, el futuro del canal sigue siendo un tema geopolítico delicado, con Washington observando de cerca cada decisión que tome Panamá.
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