El Cónclave en el Vaticano ya comenzó y, mientras los cardenales deliberan en secreto para elegir al sucesor del papa Francisco, una figura clave espera su momento: el cardenal Dominique Mamberti, responsable de proclamar el tradicional «Habemus Papam».
Este miércoles 7 de mayo, 133 cardenales se encerraron en la Capilla Sixtina para iniciar el proceso de votación. Aunque se espera que el humo blanco salga pronto, el anuncio oficial de que hay nuevo papa no lo hará cualquiera. Esa responsabilidad recae únicamente en el protodiácono del Colegio Cardenalicio: Dominique Mamberti.
Mamberti, de 73 años, es Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica, una suerte de Corte Suprema del Vaticano. Nació en Marrakech, Marruecos, hijo de un funcionario de origen corso. Estudió en el seminario francés de Roma y fue ordenado sacerdote en 1981 para la diócesis de Ajaccio. Su formación académica incluye títulos en Derecho Civil y Derecho Canónico.
Su carrera diplomática dentro de la Santa Sede es extensa. Desde 1986 ha servido en Argelia, Chile y Líbano, además de haber sido nuncio en Sudán y delegado apostólico en Somalia. Bajo el pontificado de Benedicto XVI, Mamberti fue designado secretario para las relaciones con los Estados, participando en múltiples foros internacionales.
Con el ascenso del papa Francisco, se mantuvo en ese cargo diplomático hasta ser transferido como prefecto del máximo tribunal vaticano. En 2015 fue elevado a cardenal.
La voz que hará historia: ‘Habemus Papam’
La figura del protodiácono no es menor. Tras confirmarse la elección de un nuevo papa mediante la señal del humo blanco, es Mamberti quien saldrá al balcón central de la Basílica de San Pedro para pronunciar el esperado mensaje en latín: «Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam».
Luego revelará el nombre de nacimiento del nuevo pontífice, seguido del nombre elegido para su papado. Así se marca oficialmente el inicio del nuevo liderazgo espiritual de la Iglesia católica.
El procedimiento, como lo dicta la tradición, es estricto y altamente simbólico. Una vez que uno de los cardenales alcanza los dos tercios de los votos, el cardenal Pietro Parolin —si no es él mismo el elegido— le preguntará en latín si acepta el cargo. Si Parolin fuera el elegido, la pregunta sería formulada por el cardenal Fernando Filoni.
Después de la aceptación, se inicia la transición al acto público, en el que Mamberti cumple su rol clave.
Dominique Mamberti no es un rostro nuevo en el Vaticano. Su perfil lo convierte en una de las figuras más preparadas y con mayor trayectoria diplomática dentro del aparato de la Santa Sede. Aunque su momento de protagonismo será breve, sus palabras resonarán en todo el mundo.
El anuncio de Mamberti marcará el cierre del periodo de «sede vacante» iniciado tras la muerte del papa Francisco, el pasado 26 de abril. Hasta ese momento, todas las funciones administrativas han estado en manos del camarlengo Kevin Joseph Farrell.
Mientras tanto, el arzobispo Diego Giovanni Ravelli, como maestro de ceremonias, ya ha pronunciado el tradicional “Extra omnes” al inicio del Cónclave, ordenando salir a todos los no cardenales de la Capilla Sixtina.
Fieles y medios de todo el mundo aguardan con atención el desenlace. Aunque se desconoce cuándo se logrará consenso entre los cardenales, una cosa es segura: Dominique Mamberti será quien anuncie al nuevo papa ante el mundo.
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