Donald Trump anuncia creación del Servicio de Ingresos Externos para recaudar aranceles

El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado la creación del «Servicio de Ingresos Externos» con el objetivo de recaudar aranceles y otros ingresos provenientes de fuentes extranjeras.

Objetivos de la nueva agencia

Trump explicó que esta nueva entidad funcionará de manera similar al Servicio Interno de Impuestos (IRS), pero enfocada en la recaudación de aranceles a países que, según él, se han beneficiado injustamente del comercio con Estados Unidos. El mandatario electo ha manifestado su intención de imponer aranceles de hasta un 25% a naciones como México y Canadá, argumentando que no han logrado contener el flujo de migrantes y drogas hacia territorio estadounidense.

Reacciones y críticas a la propuesta

Expertos en comercio internacional han expresado dudas sobre la implementación de esta agencia. Daniel Covarrubias, director del Texas Center for Border Economic and Enterprise Development en Texas A&M International University, señaló la falta de claridad en la propuesta y advirtió sobre una posible duplicidad de funciones con la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), que actualmente se encarga de la recaudación de aranceles.

Por su parte, Adrián González, presidente de Global Alliance Solutions, indicó que ya existen mecanismos establecidos para que las empresas extranjeras paguen aranceles al importar a Estados Unidos, sugiriendo que la creación de esta agencia podría enfocarse en reforzar la recaudación de fondos perdidos o tener facultades más amplias.

Implicaciones para el comercio internacional

La propuesta de Trump ha generado preocupación entre los socios comerciales de Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo manifestó su desacuerdo con la iniciativa, señalando que podría afectar las relaciones comerciales y económicas entre ambos países.

Además, los economistas advierten que la implementación de nuevos aranceles podría desencadenar represalias comerciales y afectar negativamente a los consumidores estadounidenses, quienes podrían enfrentar incrementos en los precios de productos importados. La medida también podría contradecir los principios del libre comercio que Estados Unidos ha promovido históricamente.

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