El empresario Elon Musk confirmó su salida del Department of Government Efficiency (DOGE), organismo creado en enero de 2025 por la administración del presidente Donald Trump para reducir el gasto público. La renuncia ocurre luego de que Musk criticara abiertamente una ley impulsada por la propia Casa Blanca.
Durante poco más de cuatro meses, Musk operó como Empleado Especial de Gobierno (SGE, por sus siglas en inglés), una figura temporal autorizada por la legislación federal para brindar asesoría técnica al Ejecutivo sin convertirse en funcionario de carrera.
En una publicación en su cuenta de X, el fundador de Tesla y SpaceX agradeció a Trump por la oportunidad: «A medida que mi período programado como Empleado Especial del Gobierno llega a su fin, me gustaría agradecer al Presidente @realDonaldTrump por la oportunidad de reducir el gasto innecesario».
Discrepancia con el «Big Beautiful Bill»
El detonante de su salida fue el descontento de Musk con el proyecto de ley bautizado por Trump como el “Big Beautiful Bill”, aprobado en la Cámara de Representantes por un estrecho margen de 215 a 214 votos. Esta legislación contempla un paquete de reformas que abarca recortes de impuestos, ajustes a políticas migratorias y eliminación de programas sociales, pero también representa un aumento del gasto general.
En entrevista con CBS, Musk se distanció de esta medida: “Estaba decepcionado al ver la enorme ley de gasto, francamente, que aumenta el déficit, no lo disminuye, y socava el trabajo que el equipo del DOGE está haciendo”. Añadió, con sarcasmo: “Creo que una ley puede ser grande, o puede ser hermosa, pero no sé si puede ser ambas, en mi opinión personal”.
El proyecto enfrenta obstáculos en el Senado. Algunos republicanos, como el senador Ron Johnson, exigen recortes aún más profundos. Otros se oponen a las afectaciones a Medicaid o la eliminación de incentivos fiscales contemplados en la Inflation Reduction Act, lo cual podría retrasar o bloquear su aprobación.
Resultados cuestionados del DOGE
Musk defendió su paso por el DOGE asegurando que su misión “solo se fortalecerá con el tiempo”, al convertirse en una “forma de vida” dentro del aparato gubernamental. Sin embargo, los resultados han sido cuestionados por analistas independientes.
Según datos oficiales, el DOGE ha recortado 160 mil millones de dólares en gastos, lejos de su meta inicial de dos billones de dólares. Durante su gestión, más de 250 mil empleados federales abandonaron sus cargos: 112 mil bajo programas de renuncia diferida y más de 121 mil por despidos directos. Además, cerraron 11 agencias federales y cancelaron más de 18,500 contratos y subvenciones, afectando rubros como ayuda exterior, educación y programas de voluntariado.
No obstante, el Modelo Presupuestario de Penn Wharton contradice estas cifras. Su director, Kent Smetters, afirmó que, en los primeros cuatro meses del gobierno de Trump, el gasto federal aumentó en 156 mil millones de dólares respecto al mismo periodo del año anterior. Aun ajustando por inflación, el incremento real sería de 81.2 mil millones.
Harrison Fields, subsecretario de prensa de la Casa Blanca, defendió la labor de Musk, destacando que el presidente Trump “tenía el mandato de erradicar el despilfarro, el fraude y el abuso”. Reconoció, sin embargo, que “el sistema está quebrado y plagado de inercias burocráticas”, por lo que implementar reformas de fondo “es una tarea titánica que debió realizarse hace décadas”.
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