La Unión Europea lanzó este martes un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, apuntando directamente a casi 200 embarcaciones involucradas en el transporte clandestino de petróleo. Estas medidas buscan frenar el financiamiento de la guerra en Ucrania a través de esquemas ilegales de comercio energético.
El bloque comunitario sancionó a 189 barcos, incluidos en lo que se conoce como «la flota en la sombra», que opera fuera de los controles convencionales. A la par, impuso congelamiento de activos, prohibiciones de viaje y medidas contra empresas y funcionarios rusos.
La decisión fue tomada por los ministros de Asuntos Exteriores en Bruselas.
Kaja Kallas, jefa de política exterior de la UE, dejó claro que la presión no cede: «Mientras el presidente Vladímir Putin finge buscar la paz, sus acciones dicen lo contrario. Habrá consecuencias severas para quienes colaboren con Rusia».
Según funcionarios ucranianos, esta flota opera con hasta 500 buques antiguos, en condiciones dudosas, sin seguros legítimos y con prácticas opacas. El objetivo: burlar las sanciones occidentales y mantener en flujo las ganancias del petróleo ruso, que continúan financiando la maquinaria bélica del Kremlin.
Los reportes indican que los barcos también han sido utilizados para trasladar grano ucraniano robado y, más recientemente, han sido vinculados a incidentes sospechosos en el mar Báltico.
La policía finlandesa incautó en diciembre el Eagle S, un petrolero de esta flota, acusado de dañar con su ancla el cable submarino Estlink 2, que conecta eléctricamente a Finlandia y Estonia.
Sanciones alcanzan a aliados de Moscú fuera de Rusia
Además de las embarcaciones, la UE sancionó a personas y entidades que facilitan el funcionamiento de esta red. Entre ellas, una aseguradora y empresas con sede en Emiratos Árabes Unidos, Turquía y Hong Kong, que contribuyen a mantener a flote la operatividad logística de la flota clandestina.
En paralelo, el Reino Unido se sumó a la presión internacional con un paquete de 100 nuevas sanciones, que incluye a 18 buques más. Londres también dirigió medidas contra empresas armamentistas, bancos que financian la guerra, y cadenas de suministro de misiles Iskander, los cuales han sido empleados para atacar zonas civiles ucranianas.
David Lammy, secretario británico de Exteriores, condenó los ataques recientes de Moscú y pidió un cese al fuego inmediato: «Putin muestra una vez más su verdadera cara como belicista. Debe cesar la agresión y abrirse al diálogo por una paz duradera».
Estas acciones se suman a las más de 13 rondas de sanciones impuestas por la UE desde la invasión rusa en febrero de 2022. En total, cerca de 2 mil 400 individuos y entidades rusas han sido penalizados, incluyendo bancos, agencias estatales y compañías del sector energético.
La estrategia europea busca cerrar aún más los espacios por donde Rusia sigue obteniendo recursos para sostener su ofensiva. El foco en la flota clandestina marca un giro hacia medidas más específicas, con miras a debilitar las arterias ocultas de su economía de guerra.
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