El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que delegaciones estadounidenses e iraníes sostendrán una reunión este martes en Doha, Catar, para continuar las conversaciones tras el alto al fuego alcanzado recientemente entre ambos países. Sin embargo, horas antes del anuncio, el gobierno de Irán negó que dicho encuentro estuviera programado, lo que volvió a evidenciar las diferencias entre ambas partes pese a la disminución de las hostilidades en el Golfo Pérsico.
El anuncio fue realizado por Trump a través de su red social Truth Social, donde aseguró que fue Irán quien solicitó el encuentro.
«IRÁN HA PEDIDO UNA REUNIÓN. ¡TENDRÁ LUGAR MAÑANA EN DOHA!», escribió el mandatario estadounidense.
Poco después, la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, confirmó en una entrevista con Fox News que los enviados especiales Steve Witkoff y Jared Kushner viajarán a Catar durante esta semana para participar en reuniones de alto nivel.
Además, un diplomático citado por la agencia AFP confirmó que equipos técnicos se reunirán en Doha para comenzar a aplicar el memorando de entendimiento alcanzado entre ambas naciones.
No obstante, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán rechazó la versión estadounidense y calificó como «incorrecta» la información sobre una reunión ya acordada.
La contradicción refleja la complejidad del proceso diplomático que intenta poner fin a la crisis abierta tras los enfrentamientos militares registrados durante las últimas semanas en Oriente Medio.
Catar mantiene su papel como mediador del conflicto
Catar continúa desempeñando un papel central como mediador entre Washington y Teherán, con el respaldo de Pakistán, en las negociaciones dirigidas a reducir la tensión en la región.
Además de facilitar el diálogo, el país árabe resguarda parte de los recursos financieros iraníes congelados por las sanciones impuestas por Estados Unidos.
En ese contexto, el presidente iraní, Masud Pezeshkian, informó que avanzan las gestiones para liberar una parte de esos recursos.
Según explicó, alrededor de 6 mil millones de dólares, de un total de 12 mil millones retenidos en Catar, serán transferidos nuevamente a Irán conforme avance el acuerdo alcanzado entre ambas partes.
La liberación de esos recursos constituye uno de los principales temas de negociación, ya que Teherán considera indispensable recuperar esos fondos para enfrentar los efectos económicos derivados de las sanciones internacionales.
Asimismo, Washington busca garantizar que dichos recursos sean utilizados exclusivamente para fines civiles y humanitarios.
Las conversaciones en Doha también pretenden consolidar el alto al fuego alcanzado tras varios días de enfrentamientos entre fuerzas estadounidenses, israelíes e iraníes, que elevaron el riesgo de una escalada regional.
El estrecho de Ormuz sigue siendo el principal foco de tensión
Aunque el cese de hostilidades abrió una nueva etapa de diálogo, el mayor punto de conflicto continúa siendo el control del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas natural.
Antes del conflicto, aproximadamente 20 por ciento del consumo mundial de hidrocarburos transitaba diariamente por ese corredor marítimo.
Irán cerró temporalmente el paso tras el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero, desencadenada por ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes.
La vía fue reabierta la semana pasada. Sin embargo, Teherán advirtió que el tránsito ya no volverá a operar bajo las mismas condiciones anteriores al conflicto.
Las autoridades iraníes sostienen que las embarcaciones deberán utilizar un corredor marítimo cercano a sus costas. Además, han planteado la posibilidad de establecer mecanismos de control e incluso el cobro de tarifas por el paso de algunos buques.
Estados Unidos rechaza esa posibilidad y sostiene que la navegación internacional debe mantenerse libre conforme al derecho marítimo internacional.
Durante los últimos días, Washington acusó a Irán de atacar dos embarcaciones comerciales en la región, mientras que Teherán respondió denunciando bombardeos estadounidenses contra su territorio y ataques contra posiciones militares iraníes en el Golfo.
Estas acciones pusieron en riesgo el memorando de entendimiento firmado el pasado 17 de junio y redujeron temporalmente el tráfico marítimo en el estrecho durante el fin de semana.
Por otra parte, Irán y Omán anunciaron la creación de un comité conjunto para analizar la administración futura del estrecho de Ormuz. De acuerdo con la cancillería iraní, dicho grupo ya celebró su primera reunión.
Persisten las diferencias sobre Líbano
Mientras continúan las negociaciones entre Washington y Teherán, la tensión también persiste en Líbano.
Israel mantuvo ataques contra posiciones en el sur del país pese a la firma, el pasado viernes en Washington, de un acuerdo marco que busca avanzar hacia una paz duradera entre ambas naciones.
Sin embargo, el presidente del Parlamento libanés, Nabih Berri, aliado del movimiento Hezbolá, afirmó que ese documento no será aceptado porque, a su juicio, no garantiza plenamente los derechos del Estado libanés.
Asimismo, Hezbolá declaró que mantiene su derecho a responder militarmente ante cualquier nueva agresión israelí.
El acuerdo impulsado por Estados Unidos condiciona la retirada de tropas israelíes de territorio libanés a que Beirut desarme completamente a Hezbolá, una exigencia que durante años no ha logrado concretarse.
Finalmente, Teherán reiteró que la situación en Líbano forma parte de las negociaciones regionales y busca incluir ese conflicto dentro del memorando de entendimiento que mantiene con Washington, por considerar que ambos procesos están estrechamente relacionados.
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