El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente a dos ciudadanos chinos, Ruhuan Zhen y Hongce Wu, por presuntamente liderar una red internacional de lavado de dinero a favor del Cártel de Sinaloa (CDS) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Según las autoridades, utilizaban el método de “transferencias espejo”, cuentas en el extranjero y aplicaciones encriptadas para blanquear millones de dólares provenientes del narcotráfico.
Esta acusación se presentó en el Distrito Este de Virginia y forma parte de los esfuerzos de EE.UU. para desmantelar las redes financieras que operan con los cárteles mexicanos.
Cómo operaba la red de lavado
Ruhuan Zhen y Hongce Wu presuntamente coordinaban operaciones entre 2016 y 2025. Por un lado, recolectaban dólares en efectivo en Estados Unidos generados por la venta de drogas. Por otro lado, realizaban “transferencias espejo”: depositaban el equivalente en yuanes en China o en otras cuentas en el extranjero, sin que el dinero físico cruzara fronteras.
Además de esto, usaban mensajería encriptada para coordinar los movimientos y evitar la detección de las autoridades. Este esquema permitía a los cárteles recibir su dinero limpio en México mientras los clientes chinos obtenían dólares fuera del control de divisas de su país.
Un esquema cada vez más utilizado
Las autoridades estadounidenses destacan que las redes chinas de lavado se han convertido en uno de los principales socios financieros de los cárteles mexicanos. Mientras el CDS y el CJNG generan miles de millones con fentanilo, cocaína y metanfetamina, estos intermediarios chinos facilitan el blanqueo de capitales de forma rápida y discreta.
Expertos señalan que este tipo de operación es difícil de rastrear porque evita en gran medida el sistema bancario tradicional.
Implicaciones para México y la relación bilateral
Esta nueva acusación refuerza la presión de Estados Unidos sobre las redes asiáticas que colaboran con el crimen organizado mexicano. Las autoridades mexicanas siguen de cerca estos casos, ya que afectan directamente la seguridad y la economía del país.
Por ahora, los dos ciudadanos chinos enfrentan cargos por conspiración para cometer lavado de dinero. Si son encontrados culpables, podrían recibir penas severas en territorio estadounidense.
Las investigaciones continúan abiertas para identificar a más personas involucradas en esta compleja red financiera internacional.
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