La presidenta afirmó que México mantiene un diálogo permanente con Estados Unidos y busca reducir aranceles para el acero, aluminio y automóviles.
Claudia Sheinbaum rechazó que las diferencias de México con Estados Unidos en materia de seguridad deban mezclarse con la negociación comercial que ambos países mantienen rumbo a la revisión del T-MEC.
Durante su conferencia matutina de este jueves, la presidenta afirmó que migración, seguridad y comercio forman parte de la relación bilateral, pero se atienden mediante canales distintos y bajo un principio de reciprocidad.
“Son temas paralelos”, respondió Sheinbaum al ser cuestionada sobre la posibilidad de que las exigencias de Washington en materia de seguridad terminen afectando las conversaciones comerciales.
La mandataria sostuvo que México mantiene una posición de diálogo con Estados Unidos, aunque también exige que la cooperación sea de ida y vuelta.
México pide reciprocidad a Estados Unidos
Sheinbaum explicó que Washington tiene interés principalmente en tres asuntos dentro de la relación bilateral: migración, seguridad y comercio.
En los tres casos, dijo, México plantea cooperación mutua.
En materia de seguridad, la posición mexicana es que, si Estados Unidos exige frenar el tráfico de drogas hacia su territorio, también debe actuar para impedir el ingreso de armas hacia México y atender el consumo de estupefacientes dentro de su propio país.
La presidenta insistió en que México no puede asumir por sí solo la responsabilidad de problemas que involucran a ambos lados de la frontera.
El mismo principio lo aplicó a la migración.
Sheinbaum advirtió que una eventual afectación económica a México podría generar mayores flujos migratorios hacia Estados Unidos, por lo que consideró que a Washington también le conviene que la economía mexicana mantenga condiciones favorables.
“Siendo vecinos, no puede ser que busquen que no le vaya bien a México”, planteó.
Con ello, la presidenta colocó la relación comercial dentro de una lógica de intereses compartidos y no como una negociación aislada de las condiciones económicas y sociales de ambos países.
La negociación del T-MEC entra en una etapa clave
La postura presidencial ocurre mientras los equipos de México y Estados Unidos avanzan en las conversaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
La Secretaría de Economía confirmó previamente que la cuarta ronda de negociaciones bilaterales está prevista para septiembre en Washington. En las conversaciones participan equipos de ambos gobiernos y se revisan asuntos relacionados con manufactura, cadenas de suministro, acero, aluminio, automóviles y otros sectores.
Sheinbaum informó que Marcelo Ebrard, secretario de Economía, encabeza la negociación mexicana y mantiene reuniones constantes con funcionarios estadounidenses.
De acuerdo con la presidenta, uno de los objetivos inmediatos es conseguir mejores condiciones para productos mexicanos que enfrentan aranceles estadounidenses, particularmente acero, aluminio y automóviles.
Ebrard, señaló, viajó en varias ocasiones a Washington durante las últimas semanas y actualmente mantiene abierto el diálogo con las autoridades comerciales de ese país.
La estrategia mexicana consiste en conservar la posición preferencial que, según el gobierno federal, tiene México frente a otras economías que comercian con Estados Unidos.
La Secretaría de Economía ha señalado que México busca preservar las ventajas derivadas del T-MEC y fortalecer las cadenas regionales de suministro.
Seguridad y comercio por canales distintos
La insistencia de Sheinbaum en separar las agendas responde a una preocupación concreta: que las diferencias en materia de seguridad terminen convirtiéndose en una herramienta de presión durante la revisión comercial.
La presidenta sostuvo que cada asunto tiene sus propios mecanismos de negociación.
El comercio corresponde principalmente a las autoridades económicas de ambos países, mientras que los temas de seguridad y migración se abordan mediante otras instituciones.
México, además, ha defendido que cualquier cooperación en seguridad debe respetar la soberanía nacional y basarse en coordinación, no en imposiciones. Esa posición forma parte de la estrategia que el gobierno de Sheinbaum ha mantenido frente a Washington.
La mandataria también restó importancia a algunas declaraciones de funcionarios y legisladores estadounidenses que han endurecido el discurso hacia México.
Según explicó, parte de esas posturas pueden estar relacionadas con el contexto político interno de Estados Unidos y con las elecciones de noviembre.
Por ello, pidió distinguir entre las declaraciones políticas y el diálogo institucional que mantienen los gobiernos.
México busca conservar una posición preferencial
La negociación comercial ocurre mientras México intenta mantener las ventajas que tiene dentro del mercado estadounidense.
El gobierno mexicano ha destacado que una parte importante de las exportaciones nacionales hacia Estados Unidos continúa sin aranceles bajo el marco del T-MEC.
En una intervención previa, el secretario Marcelo Ebrard señaló que aproximadamente 85 por ciento de las exportaciones mexicanas hacia Estados Unidos no enfrentan aranceles, una posición que el gobierno busca preservar durante la revisión del tratado.
Sin embargo, permanecen diferencias importantes.
Entre ellas están los gravámenes estadounidenses aplicados al acero, aluminio y sector automotriz, además de otros mecanismos comerciales que Washington mantiene bajo revisión.
Por eso, la reducción de esos aranceles se convirtió en uno de los objetivos de la delegación mexicana.
Sheinbaum sostuvo que, pese a las dificultades, las conversaciones avanzan.
“Vamos bien”, afirmó al referirse al proceso de negociación y a la posibilidad de alcanzar condiciones favorables para México.
La relación con Trump mantiene varios frentes abiertos
El gobierno de Sheinbaum enfrenta así una relación con Washington que se mueve simultáneamente en distintos terrenos.
Por un lado está la revisión del T-MEC y la búsqueda de mejores condiciones para las exportaciones mexicanas. Por otro, permanecen las exigencias estadounidenses en materia de seguridad y migración.
La presidenta busca mantener esos asuntos en carriles diferentes para evitar que uno determine las condiciones del otro.
Al mismo tiempo, México mantiene una estrategia de cooperación con Estados Unidos en seguridad y migración, pero exige reciprocidad.
En materia comercial, la apuesta es similar: conservar el acceso preferencial al mercado estadounidense y conseguir reducciones en los aranceles que afectan a sectores estratégicos.
La negociación entrará en una etapa decisiva durante septiembre, cuando los equipos de ambos países vuelvan a reunirse en Washington.
Por ahora, la posición mexicana está definida: cooperación en seguridad, diálogo en migración y negociación comercial sin mezclar las agendas ni aceptar condicionamientos unilaterales.
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