Nueve delfines permanecen en las instalaciones clausuradas de Dolphin Connection en Cancún con enfermedades graves y pronóstico reservado, mientras Profepa considera que moverlos ahora podría poner en riesgo su vida.
La situación de los ejemplares volvió a generar presión de organizaciones y ciudadanos que exigen una definición sobre su futuro. Los animales permanecen bajo resguardo federal desde la clausura del delfinario en octubre de 2025.
Se trata de Mincho, Solei, Oceanía, Diego, Squalo, Flex, Apolo, Solomon y Satu. Todos son delfines de la especie Tursiops aduncus y permanecen en las instalaciones ubicadas en la zona de Punta Nizuc, junto al antiguo Ventura Park.
La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) realizó nuevas verificaciones el 11 y 12 de agosto. La dependencia informó que las condiciones del lugar han mejorado y que se han cumplido medidas relacionadas con la limpieza de los estanques y la calidad del agua.
Sin embargo, el estado médico de los ejemplares continúa siendo delicado. Profepa reportó que los nueve presentan enfermedades graves y son de edad avanzada. Además, clasificó como “muy crítica” la situación de Mincho, Solei y Oceanía.
El caso de Mincho concentra parte de la atención. La autoridad informó que presenta un carcinoma que afecta aproximadamente 70 por ciento de su lengua. También señaló que actualmente no existen protocolos autorizados o probados para tratar este tipo de cáncer en mamíferos marinos en cautiverio.
Tres delfines enfrentan una condición muy crítica
Las afectaciones no se concentran en un solo ejemplar. Apolo y Flex presentan inflamación de la córnea derecha, mientras que Diego tiene afectaciones en ambos ojos, pérdida parcial de la aleta caudal y una abrasión dental crónica grave.
Oceanía presenta inflamación crónica de las córneas y ulceraciones en la lengua. Satu registra inflamación ocular, una úlcera lingual y desgaste dental severo. Por su parte, Squalo tiene inflamación crónica de las córneas, desgaste dental y erosiones en la piel.
Solei presenta opacidad en ambos ojos, además de ulceraciones y abrasiones en la lengua. Solomon registra inflamación de las córneas, una lesión cercana al ojo izquierdo, ulceración lingual y desgaste dental.
La gravedad de los casos se conoce mientras los animales continúan en las mismas instalaciones donde fueron asegurados. Profepa sostiene que, desde octubre de 2025, ninguno de los nueve ejemplares ha muerto, a diferencia de lo ocurrido durante los años previos.
Antes de la clausura, la autoridad ambiental documentó una elevada mortalidad. De acuerdo con la información reportada por Profepa, 16 delfines murieron entre junio de 2018 y agosto de 2025. Además, se detectaron afectaciones oculares y agentes patógenos con potencial zoonótico en ejemplares vivos y muertos.
Por ello, la situación actual no puede analizarse únicamente desde la exigencia de sacar a los animales de las instalaciones. También existe un problema médico que condiciona cualquier movimiento.
Profepa descarta por ahora un traslado
La autoridad ambiental sostiene que un traslado inmediato podría representar un riesgo mayor para los ejemplares. Una opinión médica externa recibida en mayo concluyó que, dadas las condiciones de salud documentadas, no era conveniente realizar por ahora el cambio de instalaciones.
Profepa plantea que la eventual reubicación deberá analizarse de manera individual. Para ello, considera la edad, los padecimientos y la respuesta de cada delfín a las medidas veterinarias.
La dependencia también informó que los ejemplares reciben seguimiento médico, alimentación supervisada y sesiones de enriquecimiento ambiental. Estas actividades buscan mantener su estimulación física y cognitiva mientras se determina su evolución.
El punto de conflicto está precisamente ahí. Mientras las autoridades consideran que un traslado prematuro puede poner en peligro a los delfines, organizaciones defensoras de los animales reclaman que permanezcan en espacios de concreto después de años de cautiverio.
En septiembre, ciudadanos y activistas llevaron nuevamente el reclamo a las calles. Una manifestación frente a oficinas de Semarnat en Cancún exigió que se hagan públicos los diagnósticos, tratamientos y condiciones médicas de cada ejemplar, además de un plan de reubicación con fechas concretas.
La petición impulsada por Empty The Tanks México plantea trasladar a los nueve delfines a corrales marinos en Isla Mujeres o Chankanaab, Cozumel. La organización sostiene que estos espacios permitirían mantener atención veterinaria mientras los animales tienen contacto con agua de mar.
La reforma que cambió el futuro de los delfinarios
El caso ocurre además bajo un nuevo marco legal. En julio de 2025 se reformó la Ley General de Vida Silvestre para establecer nuevas condiciones para los mamíferos marinos bajo cuidado profesional.
El decreto señala que los cetáceos destinados a determinadas condiciones de manejo deben ubicarse en corrales marinos y no en instalaciones de concreto. Cuando las condiciones geográficas lo impidan, contempla instalaciones abiertas con intercambio de agua con el exterior.
La reforma también estableció un periodo para la reubicación de los cetáceos que permanecían bajo cuidado profesional. El objetivo es avanzar hacia condiciones distintas a las piscinas y estanques tradicionales de los delfinarios.
Sin embargo, el caso de Cancún muestra la dificultad de aplicar esa transición cuando los animales presentan enfermedades graves. No se trata únicamente de decidir hacia dónde trasladarlos, sino de determinar si cada ejemplar puede soportar el cambio sin comprometer todavía más su salud.
Por ahora, la salida permanece pendiente. Profepa sostiene que continuará evaluando individualmente a los nueve delfines y que el eventual traslado deberá realizarse únicamente cuando existan condiciones médicas y técnicas que no representen un riesgo para su vida.
Así, el caso de Mincho, Solei, Oceanía y los otros seis ejemplares mantiene abierta una de las discusiones más delicadas de la transición del modelo de delfinarios en México: cómo cumplir con la nueva legislación sin poner en peligro a animales que ya presentan daños derivados de años de cautiverio.
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