A tan solo 100 días de haber iniciado su segundo mandato, el presidente Donald Trump ya está alimentando una nueva controversia: la posibilidad de postularse para un tercer período presidencial en 2028, a pesar de que la Constitución de Estados Unidos lo prohíbe expresamente.
La idea ha comenzado a circular con fuerza entre sus seguidores más fervientes, alentados por productos promocionales como gorras con el lema “Trump 2028”, que ya están a la venta en la tienda oficial del expresidente. Y aunque la iniciativa parece más simbólica que realista, el propio Trump no ha cerrado del todo la puerta.
En una reciente entrevista con la revista Time, el magnate neoyorquino afirmó que, si bien no le gusta “usar lagunas legales”, se siente presionado por los numerosos pedidos para continuar en el poder, pues —según dijo— está haciendo un trabajo “muy bueno”.
¿Qué dice la Constitución?
La Vigesimosegunda Enmienda de la Constitución, adoptada en 1951 tras la presidencia de Franklin D. Roosevelt, establece con claridad:
“Nadie podrá ser elegido presidente más de dos veces”.
Esto significa que Donald Trump no podría volver a postularse en 2028, ya que fue electo presidente en 2016 y en 2024.
“El texto constitucional es claro. No hay vacío legal que lo permita”, explica el jurista Derek Muller, profesor de Derecho en la Universidad de Notre Dame. “Trump ya ha sido elegido dos veces. Legalmente, no puede ser elegido una tercera”.
¿Y si se cambia la Constitución?
La única vía para permitir una tercera postulación sería modificar la Constitución, una tarea titánica en el clima político actual.
Se requiere:
- Aprobación por dos tercios en la Cámara de Representantes y el Senado.
- Ratificación por 38 de los 50 estados del país.
Un congresista republicano, Andy Ogles, ha presentado un proyecto de enmienda para permitir tres mandatos presidenciales no consecutivos. Pero los expertos coinciden en que no tiene ninguna viabilidad política.
“Una reforma de ese tipo necesitaría un consenso bipartidista que simplemente no existe”, afirma Brian Kalt, profesor de Derecho en la Universidad Estatal de Míchigan.
¿Y si se postula como vicepresidente?
Algunos de los seguidores del expresidente han sugerido una jugada alternativa: que Trump sea el vicepresidente de una futura fórmula encabezada por JD Vance, su actual número dos. La idea sería que, tras ganar las elecciones, Vance renuncie y ceda el poder a Trump.
Sin embargo, los expertos también descartan esta posibilidad. La Decimosegunda Enmienda, vigente desde 1804, establece que:
“Ninguna persona inelegible para el cargo de presidente será elegible para vicepresidente”.
Esto significa que si Trump no puede legalmente ser presidente otra vez, tampoco puede ser vicepresidente.
“Esa interpretación ha sido ampliamente aceptada. Trump no puede postularse como vicepresidente si no puede volver a ser presidente”, señala Muller.
Un juego simbólico más que una estrategia viable
El coqueteo de Trump con la idea de un tercer mandato parece formar parte de su habitual estrategia de mantenerse en el centro del debate político y mediático. Aunque legalmente imposible, le permite proyectar una imagen de fortaleza y continuidad ante su base electoral.
Para los expertos constitucionalistas, este escenario no pasa de ser una fantasía política sin fundamento legal. Pero en la era Trump, incluso las fantasías pueden tener un impacto real en la conversación pública.
Por ahora, lo único seguro es que Donald Trump está en el poder y que no piensa abandonar el escenario político, ni siquiera cuando la Constitución le diga que ya no puede volver.
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