Una tormenta perfecta: volatilidad en China y EE. UU. pone en jaque a Chanel y a la industria del lujo

La crisis en el mercado de lujo ha dejado de ser una amenaza latente para convertirse en una realidad dolorosa. Chanel Ltd., uno de los nombres más icónicos del sector, reportó una caída del 30 por ciento en su beneficio operativo durante 2024, hasta los 4 mil 480 millones de dólares, mientras sus ingresos descendieron un 4.3 por ciento en términos comparables. La región de Asia-Pacífico, que incluye a China y representa casi la mitad de sus ventas, registró una disminución del 7.1 por ciento.

Esta contracción se da en medio de un enfriamiento en el gasto de los consumidores chinos y la tensión comercial provocada por los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump a bienes de lujo provenientes de Europa y Suiza. Marcas como LVMH, Hermes y Richemont también han visto resultados por debajo de las expectativas, una señal de que el fenómeno no es aislado.

El contexto económico también golpeó a América, donde Chanel reportó una caída del 4.2 por ciento en ventas. Europa fue la única región con cifras positivas, aunque marginales, al registrar un crecimiento de apenas 0.6 por ciento. Frente a las críticas sobre el alza de precios en productos como el bolso con solapa que supera los 10 mil euros, la CEO Leena Nair defendió que Chanel está invirtiendo a largo plazo para mantener su prestigio.

Presiones creativas y decisiones estratégicas marcan el nuevo rumbo

Chanel aumentó su gasto de capital un 43 por ciento el año pasado, alcanzando los mil 800 millones de dólares, lo cual redujo significativamente sus beneficios. A eso se suman los 2 mil 400 millones de dólares destinados a marketing, adquisiciones inmobiliarias y expansiones. Entre las nuevas propiedades destacan edificios en la avenida Montaigne y la rue Cambon de París, así como una futura tienda insignia en Nueva York.

El director financiero Philippe Blondiaux aclaró que no habrá recortes adicionales de personal este año, luego de haber despedido a 70 empleados en EE. UU. en 2024. Sin embargo, advirtió que la compañía revisará cuidadosamente sus estructuras de costo para estabilizar sus márgenes. Blondiaux también reiteró que Chanel postergará cualquier aumento de precios en EE. UU. hasta conocer el desenlace de las negociaciones sobre los aranceles de Trump.

Otro factor de incertidumbre es el cambio en la dirección creativa: la salida de Virginie Viard y el nombramiento de Matthieu Blazy, cuya primera colección se presentará en octubre. Nair pidió paciencia: «Una visión creativa lleva tiempo en consolidarse», dijo. No obstante, los consumidores suelen ser cautelosos durante estas transiciones, y podría pasar un año antes de que Blazy logre impactar realmente en ventas.

La industria del lujo se enfrenta a una tormenta perfecta: tensiones geopolíticas, enfriamiento del consumo asiático, presiones fiscales y cambios internos. Chanel insiste en su estrategia de largo plazo, pero los inversionistas y competidores observarán con lupa si el histórico emblema de la moda logra conservar su brillo en tiempos de incertidumbre.

También te puede interesar: Musk lanza ‘robotaxis’ en Austin pese a críticas sobre seguridad y falta de transparencia

 

Artículos relacionados