En respuesta a las restricciones impuestas por Washington, Nvidia está preparando una nueva unidad de procesamiento gráfico (GPU) para el mercado chino, con especificaciones limitadas y un precio sensiblemente más bajo que el del modelo H20, recientemente prohibido por el gobierno estadounidense. Esta decisión busca preservar la presencia de la compañía en el lucrativo mercado asiático de centros de datos.
Según informó Reuters citando fuentes internas, la nueva GPU estará basada en la arquitectura Blackwell y podría costar entre 6,500 y 8,000 dólares, frente a los 10,000-12,000 dólares del modelo H20. La diferencia se debe a su menor capacidad de procesamiento y a la eliminación de tecnologías avanzadas como la memoria de alto ancho de banda (HBM) y el empaquetado Chip-on-Wafer-on-Substrate (CoWoS) de TSMC, lo cual también simplificaría la fabricación.
Estrategia de contención frente a Huawei y el control de exportaciones
A pesar de que Nvidia no ha confirmado oficialmente los detalles técnicos ni el nombre del producto, algunas corredurías especulan que podría llamarse 6000D o B40. La producción en masa estaría programada para comenzar en junio, y otra versión de la misma arquitectura podría seguir en septiembre, según las mismas fuentes.
Un portavoz de Nvidia reconoció que la empresa está explorando «opciones limitadas» y explicó que sin la aprobación de Washington para nuevos diseños, están «efectivamente excluidos del mercado chino de centros de datos», valorado en unos 50,000 millones de dólares. La compañía también ha tenido que asumir pérdidas por 5,500 millones de dólares en inventario y renunciar a posibles ventas por hasta 15,000 millones de dólares.
No es viable modificar la arquitectura Hopper para adaptarse a los límites de exportación
El CEO de Nvidia, Jensen Huang, ha reconocido que ya no es viable modificar la arquitectura Hopper (base del H20) para adaptarse a los nuevos límites de exportación. Esta situación ha acelerado la transición a Blackwell, cuyo nuevo chip usará memoria GDDR7, capaz de alcanzar velocidades de hasta 1.7 terabytes por segundo, justo en el límite fijado por la normativa estadounidense.
Antes de las restricciones, Nvidia controlaba cerca del 95% del mercado chino de GPUs para inteligencia artificial. Hoy esa cifra ha caído a cerca del 50%, según datos revelados por Huang en Taipéi. Su principal competidor ahora es Huawei, cuyo chip Ascend 910B ha ganado terreno tras la retirada parcial de Nvidia.
Las nuevas medidas de control de exportaciones impuestas por EE. UU. se centran especialmente en el ancho de banda de memoria, un factor crítico en los procesos de entrenamiento y ejecución de modelos de inteligencia artificial. El banco de inversión Jefferies estima que el límite actual impuesto es de entre 1.7 y 1.8 terabytes por segundo, lo que ha obligado a rediseñar los productos existentes.
Aunque Nvidia intenta mantenerse en el juego con soluciones más modestas, el panorama sigue siendo incierto. Si las restricciones continúan, más clientes chinos podrían migrar hacia proveedores nacionales como Huawei, reduciendo aún más el dominio estadounidense en un sector tecnológico estratégico.
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