La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, celebró este martes los resultados de la histórica Elección Judicial y destacó como un logro trascendental la posible designación de Hugo Aguilar, candidato de origen indígena, como próximo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).
Desde Palacio Nacional, Sheinbaum subrayó la relevancia de esta elección al enfatizar que “no había habido representación del pueblo indígena, de pueblos originarios” en el máximo tribunal del país. Para la mandataria, la proyección de Aguilar al frente de la Corte representa “un cambio profundo” que rompe con siglos de exclusión estructural en el sistema judicial mexicano.
“Es un cambio importante. Hay quienes aún tienen una discriminación, un racismo, un clasismo tremendo”, sentenció.
Un proceso inédito y democrático
Sheinbaum también calificó la elección judicial como un proceso “inédito, impresionante, maravilloso y democrático”, luego de que más de 13 millones de personas acudieran a votar, desmintiendo las previsiones pesimistas de sectores opositores.
“Pensábamos que votaría la mitad de lo que resultó. Si comparamos a 128 senadores o las dos terceras partes frente a 13 millones de personas, por supuesto que es un éxito la elección”, sostuvo la presidenta.
Al comparar este ejercicio con consultas anteriores, como la de los expresidentes, Sheinbaum destacó que la participación duplicó las expectativas, en un proceso que, según sus palabras, fue austero y ejemplar, centrado en redes sociales y actividades presenciales limitadas.
Críticas al Poder Judicial y defensa del proceso
Durante su intervención, Sheinbaum lanzó duras críticas al actual Poder Judicial, al que acusó de proteger privilegios, incurrir en nepotismo y beneficiar a miembros de la delincuencia organizada mediante resoluciones judiciales cuestionables.
“Nada más en nuestro periodo, 169 personas de la delincuencia organizada han tenido cambios de medida. 70 amparos a un solo miembro de la delincuencia organizada”, denunció.
También cuestionó la legitimidad de quienes defienden al Poder Judicial, asegurando que el 50% de sus integrantes tienen vínculos familiares directos —“primos, hermanos, sobrinos, cuñados”— lo que constituye un “nepotismo aceptado por ellos mismos”.
Frente a las críticas que acusaban al proceso de estar impulsado por campañas millonarias, la presidenta desmintió esa narrativa y explicó el procedimiento que precedió la elección: una convocatoria abierta, evaluaciones de perfiles por juristas, insaculación, y luego campañas de difusión modestas pero efectivas.
“No es que cualquier persona sin revisión participara, hubo comisiones formadas por el Ejecutivo, Legislativo y Judicial que evaluaron currículums. Se revisó el cumplimiento constitucional, su historia profesional y, posteriormente, vino la elección”, afirmó.
Lenia Batres y la continuidad del cambio
Junto a Hugo Aguilar, la presidenta también destacó la posible reelección de la ministra Lenia Batres, como parte del nuevo rostro del Poder Judicial. Según Sheinbaum, ambos representan una renovación auténtica y un esfuerzo por democratizar una institución históricamente percibida como cerrada y elitista.
Con estas declaraciones, Claudia Sheinbaum refuerza su apuesta por una transformación profunda del sistema judicial, que en su visión debe representar verdaderamente a todos los sectores del país —incluyendo, por primera vez, a los pueblos originarios.
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