Heineken apuesta fuerte en Yucatán con inversión millonaria, pero alertan por crisis hídrica

La cervecera Heineken anunció una inversión de 2,740 millones de dólares para construir una nueva planta en Kanasín, Yucatán, con la que busca ampliar su producción en México. Este proyecto, que inició desde septiembre de 2023, promete generar más de 3,000 empleos directos e indirectos, y se perfila como la octava planta de la empresa en el país.

Oriol Bonaclocha, CEO de Heineken México, confirmó que la obra arrancará este mismo año y se extenderá hasta 2028. La nueva planta estará diseñada para optimizar la eficiencia y sostenibilidad del abastecimiento en la península, con una capacidad inicial de 4 millones de hectolitros, que podría duplicarse conforme aumente la demanda. Bonaclocha descartó el cierre de alguna de las siete plantas existentes en el país y destacó los avances en eficiencia hídrica, particularmente en la planta de Meoqui, Chihuahua, que es un ejemplo global en el uso responsable del agua.

El impacto económico es significativo para Yucatán. La llegada de esta inversión fortalecerá la economía local, impulsará el sector industrial y la generación de empleo en una región que ha crecido aceleradamente en los últimos años. La planta también se suma a la estrategia de expansión de Heineken para competir con otros grandes del mercado mexicano, además de reforzar su presencia en la región.

La otra cara de la moneda: el agua en riesgo para Yucatán

Mientras la inversión es un impulso económico importante para la región, especialistas advierten sobre un serio problema ambiental que podría poner en jaque el desarrollo. Yucatán enfrenta una reducción alarmante en la disponibilidad de agua potable, debido principalmente al acelerado crecimiento de proyectos inmobiliarios en Mérida y municipios aledaños.

Se estima que la oferta actual de agua, que supera los 5,000 millones de metros cúbicos, podría caer a solo 2,000 millones en los próximos años. Esta disminución representaría un riesgo grave no solo para el consumo humano, sino también para la industria, incluida la nueva planta de Heineken.

Sostenibilidad del proyecto demanda altos volúmenes de agua

La escasez de agua no es un tema menor: en un estado donde el agua subterránea es el principal recurso, esta crisis pone en entredicho la sostenibilidad de proyectos que demandan altos volúmenes de agua.

Además, expertos advierten que el boom inmobiliario no solo aumenta la demanda directa, sino que también afecta la recarga natural de los mantos acuíferos, lo que agrava aún más la problemática. En este contexto, surge la pregunta inevitable: ¿qué tan responsable es lanzar un proyecto de esta magnitud en una región donde el agua empieza a escasear?

México cerró 2024 con un récord en inversión extranjera directa, al alcanzar casi 37 mil millones de dólares, aunque la incertidumbre por posibles aranceles desde EE. UU. mantiene ciertas reservas en las expectativas para 2025. Sin embargo, la apuesta de Heineken muestra que, a pesar de estos retos, la confianza en el mercado mexicano sigue viva.

Finalmente, queda claro que la expansión industrial y el crecimiento urbano deben ir de la mano con una gestión hídrica responsable. El caso de Yucatán es un llamado urgente a que las autoridades y empresas tomen medidas concretas para asegurar el abastecimiento de agua a largo plazo, evitando que la prosperidad económica se convierta en una amenaza para el medio ambiente y la calidad de vida de los habitantes.

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